Ada Álvarez Conde

Tribuna Invitada

Por Ada Álvarez Conde
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Lo que me llevo de la campaña

Queda menos de una semana para las elecciones y todos quieren ganar. Cada elección es distinta, pero todos concurren que esta es la más atípica de todas.  Llegué al Capitolio en 2013 porque tenía un proyecto y por eso conseguí trabajo para hacer más y dirigir una Comisión relacionada a todo lo que he luchado, la Comisión de Asuntos de la Mujer. En 2015, tuve la dicha de ver cómo pasó de ser el Proyecto del Senado 389 a la Ley 89 de 2015, para nombrar febrero como el Mes de Prevención de Violencia en el Noviazgo; ahora hay que hablar de la prevención de la violencia, ahora tenemos una herramienta para prevenirla. Conocí el trabajo legislativo de primera mano y las posibilidades y las posibilidades de encontrar visión entre 27 seres distintos.

Cuando radiqué mis papeles en aquel octubre, siendo una de las primeras en hacerlo, me estaba poniendo a la disposición del País. He aprendido mucho en el camino, tengo ahora mayor propósito. Una cosa es hacerse disponible, otra es caminar las calles de San Juan, Guaynabo y Aguas Buenas. Ser un candidato nuevo es un reto; mujer y joven, más. Primero fueron los endosos. Estuve un mes, con poca gente, haciendo de tripas corazones y tuve la suerte que la otra persona se retiró porque buscar eso era cuesta arriba. Por eso no tuve primarias, por una parte, sé que eso hubiera provocado que me conocieran más, pero por otro, iba a necesitar mucho dinero.

Mucha gente dice que en la política son los mismos, pero los nuevos la tienen difícil. Repetir el resumé fue el pan del día, porque para acabar de completar, al verme joven muchos llegaban a la conclusión de que no tenía experiencia. En muchas ocasiones, ganaba seguidores solo por el asombro que ese “flyer” que llevo siempre les daba. Yo creo en hacerlo tan diferente y tan a la par con lo que la gente pide en la calle, que cause una tendencia. Comunicación directa, visitas constantes, estar en la oficina lo menos posible, crear eventos, fomentar el diálogo y participar de las cosas buenas que ya la gente hace.

Hace poco, mientras caminaba saludaba a una familia y el señor me preguntó si era la esposa de uno de los candidatos que acababa de saludar. Hay gente que no mira a las candidatas o si mira, es a otra cosa. Y les puedo asegurar, como defensora de los derechos de la mujer que soy, que con más razón que nunca, he visto en la calle la desigualdad, y eso salpica a la mujer en la política. Yo no me quité nunca ante un comentario innecesario; yo ocupaba el espacio y lo ocupo, porque las mujeres de este País merecen respeto y el machismo hace estragos todos los días. Lucho y lucharé con más ímpetu. Todas las niñas merecen ser senadoras.

¿Y qué me llevo de la campaña? Que para lanzarse hay que tener fortaleza y que la fe fue el motor en días duros.  Esas caminatas me hicieron ver la sabiduría en gente llena de arrugas y canas. Vi el deseo genuino de los jóvenes de quedarse, a pesar de que todo les grita que se vayan, empezando por sus padres.

Aprendí que la política no es una cosa de varilla y cemento, sin ser electa me pedían cosas simples: bolas o pintura para una cancha, jugos, atención a viejitos, acceso a la salud, apoyo a madres solteras, a los pobres, a los trabajadores/as, todo tipo de familias, a los inmigrantes, la grandeza en lo humilde y el espíritu de voluntad. Nunca tuve “padrino”; no le debo a nadie algo indebido, sólo me debo a la gente que me abrió sus puertas y me extendió la mano.  No me tuve que disfrazar con un personaje; fui Ada todo el tiempo. Muchos se visten de oveja siendo lobos y muchos votan de acuerdo a la cantidad de billboards que ven. Yo tuve una campaña “pelá”, pero contenta, con voluntarios excelentes y sobre todo, ideas. No pierdo la fe,  en Dios, en ti y en el futuro que podemos construir.

Una campaña, que refleja por qué el 8 de noviembre vas a ver una paloma al lado de mi nombre. La paz es posible y comienza contigo y conmigo. En las manos de la gente está el lugar desde donde seguiré luchando. El poder está en nosotros. Recuerden siempre estas palabras de Edmundo Burke: “lo único que hace falta para que el mal triunfe, es que las personas buenas no hagan nada”. Los buenos somos más, que no te quepa la menor duda. Esto depende de ti y es por ti. Estudia a tus candidatos y candidatas, conoce bien tus opciones y ejerce tu derecho el 8 de noviembre y sobre todo, GRACIAS.  

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