Wilbert López Moreno

Tribuna Invitada

Por Wilbert López Moreno
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Lo que no representa PROMESA

Las notificaciones sobre el Título III del Commonwealth of Puerto Rico recién enviadas a todos los 600,000 acreedores preliminares del Estado Libre Asociado (ELA) han causado un revuelo y una gran confusión entre toda la ciudadanía. No entienden por qué reciben la notificación y mucho menos entienden qué ocurrirá luego de la notificación enviada.

La base del problema estriba en que todavía no se ha internalizado que llevamos un año bajo la ley PROMESA. Una manifestación de lo que es el poder del Congreso de los Estados Unidos sobre Puerto Rico a través de la cláusula territorial enmarcada en el Artículo IV, Sección 3, Cláusula 2 de la Constitución norteamericana. Una ley promovida por el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, quienes tienen la jurisdicción primaria sobre el estatus y la crisis fiscal de Puerto Rico como territorio estadounidense junto a otros subcomités, como el de Asuntos Indígenas, Insulares y de los Nativos de Alaska. Si, como usted lo lee, dependemos de las decisiones de un comité del Congreso norteamericano.

La ley PROMESA crea la Junta de Supervisión Fiscal quienes tendrán el control casi absoluto de las finanzas de Puerto Rico y podrán tomar todas las medidas necesarias para lograr los dos objetivos de PROMESA : manejo correcto de las finanzas por parte del gobierno del ELA e insertar a PR en los mercados de crédito nuevamente. Todo este poder aún por encima de la Constitución de Puerto Rico. El 30 de junio del 2017 demostraron su poder aprobando el presupuesto gubernamental por encima de la Asamblea Legislativa.

La Junta de Supervisión Fiscal (JSF) ha aprobado en marzo del 2017 un Plan Fiscal y ha llevado al Commonwealth of PR, junto a otras cuatro instrumentalidades del ELA, a un Título III y estamos todos inmersos en un procedimiento de quiebra territorial.

Muchos se preguntan qué pasará luego de las Notificaciones del Título III recibidas. Pero lo que tenemos que preguntarnos es qué nos ocurrirá en el transcurso de los diez próximos años que establece PROMESA para el control de la Junta de Supervisión Fiscal.

Veremos en esos diez años una reducción en las agencias gubernamentales, por consiguiente, una limitación en los servicios públicos; veremos otras instrumentalidades del ELA y posiblemente algunos municipios en Quiebra.

Ya tenemos la AEE en quiebra y esto significa posibles aumentos en los servicios de energía eléctrica. Tendremos aumentos en los impuestos y en las contribuciones personales; reducciones en las jornadas laborales y en muchos otros beneficios como el bono de navidad y los planes médicos. El Sistema de Retiro ya está en quiebra, esto representa modificaciones en los planes de retiro para los retirados y los futuros posibles retirados, porque no sabemos cuánto dure el Sistema de Retiro. La Autoridad de Carreteras y Transportación ya está en quiebra y esto nos augura aumentos en los peajes y menos dinero para el mantenimiento de las carreteras. COFINA está en quiebra y esto puede significar aumentos en el IVU que respalda sus bonos. En ningún lado de la Ley se menciona o se provee para el desarrollo y crecimiento económico de Puerto Rico.

El problema no son las notificaciones que nos enviaron del Título III, el problema es que si no conocemos los efectos a corto y largo plazo de la ley PROMESA nos veremos con el agua al cuello y el Gobierno, y mucho menos los partidos políticos podrán salvarnos de la debacle social y económica que nos espera.

Tenemos que acércanos al Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes para que escuche nuestros reclamos como Pueblo y modifique de alguna forma los parámetros de la ley a favor de los mejores intereses del pueblo de Puerto Rico. No a favor de los grandes bonistas que quieren ver el pago de su deuda por encima de todos los servicios esenciales necesarios para el desarrollo y crecimiento económico, más importante mejorar el bienestar social y la calidad de vida en nuestra Isla del Encanto. Se nos puede ir la vida bajo el régimen de PROMESA, una manifestación más del poder plenipotenciario del Congreso de los sobre el territorio de Puerto Rico.

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