Aurelio Mercado

Tribuna Invitada

Por Aurelio Mercado
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Lo que nos pasa por ignorar el cambio climático

Recientemente, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) emitió un informe que ha suscitado gran preocupación entre los seres pensantes del mundo. Es obvio que ya no es necesario hablar sobre lo que pasará a causa del cambio climático, sino de lo que ya sucede. Dos de las peores consecuencias para una isla como Puerto Rico son los huracanes y el aumento en el nivel del mar.

Ya se observa que la ocurrencia de huracanes extremos (categoría 3 o más) es más frecuente. También se observa su rápida intensificación, manifestada en una rápida baja en la presión en el ojo, y la consecuente alza rápida en los vientos máximos. Por eso los pronósticos de huracanes son cada vez más difíciles.

El reciente huracán Michael es un buen ejemplo. En 2016, en su estudio sobre huracanes, Kerry Emanuel y su grupo de MIT, encontraron que un aumento de 68 millas por hora en 24 horas, justo antes de tocar tierra, debería suceder una vez en 100 años bajo un clima estacionario. Pero cuando se introduce el cambio climático en la ecuación, ese tipo de huracán disminuyó su periodo de recurrencia a cinco años. Y bajo el cambio climático, la intensificación en 24 horas, justo antes de tocar tierra, para un huracán de 100 años, debería rondar por las 114 mph hoy día. En palabras sencillas, en un solo día puede ir de categoría 1 a categoría 5, algo que algún día observaremos, y sufriremos. Estos alarmantes resultados han sido corroborados por científicos de la NOAA.

A esto hay que añadir el aumento en el nivel del mar, algo por lo que ya estamos comprometidos por cientos, si no miles, de años. Mareógrafos y satélites demuestran inequívocamente su alza, con contadas excepciones en el caso de los mareógrafos. Aquí en la isla, los dos mareógrafos más antiguos muestran una razón histórica de aumento de 1.8 mm/año en Isla Magueyes (desde 1955), y 1.99 mm/año en la Bahía de San Juan (desde 1962). Esa razón de aumento varía a través de los años. Por ejemplo, entre aproximadamente 2010 y 2015 se aceleró por un factor mayor de cinco. Pero es un hecho irrefutable que ese aumento hace que hoy día se inunden con mayor frecuencia áreas costeras que antes no se inundaban, excepto cuando ocurría un evento meteorológico intenso. Eso es lo que se llama inundaciones molestosas, o inundaciones de días soleados. Estas afectan, cada día más, el costo de propiedades aledañas al mar, al punto de bajarles la tasación. Dificulta más su venta.

Si a esto le sumamos la manera irresponsable en que la industria de seguros aseguró en lugares que el sentido común describe como altamente vulnerables, permitiendo así préstamos de construcción, junto con unas agencias gubernamentales politizadas y mediocres, no nos debe sorprender lo que muchos puertorriqueños sufren hoy día.

Se creó la “tormenta perfecta”, y Puerto Rico después de María, y ahora la comunidad de Mexico Beach en Florida, que Michael se encargó de borrar de la faz de la tierra, son los mejores ejemplos.

Mientras en Puerto Rico sigan arrastrando los pies con la planificación que tome en consideración el cambio climático, al gobierno le saldrá el “tiro por la culata”. ¿Cuándo aprenderán? Si no aprendieron con María, y ahora con Michael, hay que darse por rendido.

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