Carmen Dolores Hernández

Tribuna Invitada

Por Carmen Dolores Hernández
💬 0

Los 25 años del Museo de Las Américas

Una visión y una ocasión: de ellas nació el extraordinario Museo de las Américas que cumple 25 años de fundado. La visión fue del doctor Ricardo Alegría, el antropólogo que recuperó el Viejo San Juan, salvándolo de la ruina, y que conformó —durante décadas— la política cultural del país mediante su gestión en el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

Su último empeño, destinado no solo a Puerto Rico sino a toda América, fue un museo que reuniera las artes populares del continente. Quería presentar “una visión panorámica de la historia cultural americana, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, partiendo de la prehistoria y abarcando las épocas colonial y contemporánea”. La celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América le proveyó la ocasión. Propuso, como la contribución puertorriqueña a la efeméride, restaurar el cuartel de Ballajá y establecer el museo.

Solicitó de cada país de Norte y Sur América el envío de muestras representativas de su arqueología y sus artes populares, correspondientes a las culturas aborígenes, la época colonial, la época republicana y la época contemporánea. La respuesta fue entusiasta: México, Perú, Estados Unidos, Argentina, Brasil y otros países enviaron objetos. El Museo se inauguró el 4 de octubre de 1992 con la exhibición permanente “Las artes populares de las Américas”.

El Museo cuenta ahora con otras tres salas de exhibiciones permanentes: “La herencia africana”, “El indio en América” y “Conquista y colonización”, y con cuatro de exhibiciones temporeras. La museología de las primeras es espectacular; sus haberes también. Entrar al recinto que alberga “El indio en América: veintidós etnias que han sobrevivido la conquista y colonización europea” es acceder a otros mundos y otros tiempos, aunque coincidamos en el espacio y el momento. Una selva umbría resuena con cantos de pájaros desconocidos y con gritos y tambores distantes. Allí, en esculturas hiperrealistas, obra del peruano-sueco Felipe Lettersten, están representadas las etnias que perviven en la vasta Amazonía o lugares aledaños. De entre el verdor de la vegetación se asoman garífunas o caribes negros, marubos, piaroas y orejones, además de los apache y los navajo, entre otros. Las vitrinas ofrecen información y muestran sus instrumentos y su arte, incluyendo una cabeza humana achicada por los jívaros.

“La herencia africana” nos traslada al África y su enorme riqueza cultural (los escritos de las paredes proveen datos; los instrumentos muestran el arte). Luego viene la tragedia: la inhumana travesía trasatlántica que los transportaba a América como esclavos. Los métodos e instrumentos del sojuzgamiento son espeluznantes. Se consigna, finalmente, su variada y rica contribución a nuestra cultura y la de las Américas.

La exhibición “Conquista y colonización: nacimiento y evolución de la nación puertorriqueña” exhibe los instrumentos náuticos que hicieron posibles los viajes trasatlánticos. Muestra también el talante y modalidades de la sociedad criolla. Una enumeración de las invasiones sufridas por nuestra Isla arroja cuán expuestos estuvimos a los enemigos de España.

Extraordinaria en su contenido y su espléndida museografía. “Las artes populares” reúne desde una humilde casa campesina puertorriqueña amueblada con los implementos utilizados en un pasado no tan lejano de nuestro presente, hasta un altar lucumí, donado por la Casa de África en Cuba. Y hay una magnífica colección de santos (de la familia Alegría-Pons). Son expresión de la fe sencilla de nuestros antepasados, quienes reprodujeron en ellos una historia sagrada que les permitió vivir con esperanza en tiempos de carestía y turbulencia.

A sus 25 años, el Museo de las Américas es un tesoro que debía conocer todo puertorriqueño. Allí se consignan nuestros orígenes, nuestras creaciones, nuestra trayectoria y las del continente entero. De ahí debía arrancar nuestro futuro.

Otras columnas de Carmen Dolores Hernández

miércoles, 29 de agosto de 2018

Nuestros vecindarios

La profesora Carmen Dolores Hernández argumenta sobre los vecindarios, sus cambios con el paso de las décadas, y su importancia como espacio de convivencia solidaria

miércoles, 1 de agosto de 2018

Gobernar para Puerto Rico

La escritora Carmen Dolores Hernández llama al despertar del letargo colectivo para poder enfrentar la crisis de Puerto Rico

miércoles, 27 de junio de 2018

Una lógica perversa

La profesora Carmen Dolores Hernández plantea la necesidad de una visión abarcadora de futuro para enderezar el rumbo del país, sumido en una crisis que vincula a fallos consistentes de los partidos que han gobernado por décadas

💬Ver 0 comentarios