Jesús Manuel Ortiz

Tribuna Invitada

Por Jesús Manuel Ortiz
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Los ahorros del gobernador

Hace unos meses, pero más enérgicamente en estas pasadas semanas, el gobernador Ricardo Rosselló ha estado articulando un mensaje de antagonismo con la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).

La estrategia del “grito de guerra” contra la JSF es un obvio intento de encontrar un enemigo común del gobierno y del pueblo, con muchas probabilidades de ser exitoso, pues la inmensa mayoría de los que habitamos esta isla no favorecemos la existencia del ente fiscal. La estrategia tiene tantas posibilidades de éxito que bastaría con proponer un plan fiscal cualquiera, que sea rechazado por la JSF y esperar a que esta imponga su propio plan para luego responsabilizarla por los terribles efectos que tendrá dicho plan en el país. El gobernador sabe eso muy bien. 

Ahora bien, el que estemos de acuerdo en combatir las intenciones de la JSF, no quiere decir que vamos a permitir que el gobierno se distancie de su responsabilidad. El plan fiscal del gobernador Rosselló contiene una receta para empeorar la ya lastimada calidad de vida de los puertorriqueños.

Aquí algunos ejemplos. El plan fiscal de Rosselló recorta $841 millones en el plan de salud del gobierno, $121 millones en el Departamento de Salud, $95 millones en el Departamento de Seguridad Pública, $221 millones en la UPR, $175 millones en los municipios (a quienes ya les había quitado $175 millones en el pasado presupuesto) y $466 millones en el Departamento de Educación. 

Estas acciones, todas contenidas en el plan fiscal de Ricardo Rosselló, no de la JSF, traerán consigo reducción en beneficios en el plan de salud, reducción de empleados, eliminación de servicios municipales, cierre y/o consolidación de hospitales públicos, aumento en la matrícula y todo tipo de costo en la UPR, entre muchas otras consecuencias.

Lo anterior no es todo. El plan fiscal revisado del gobierno establece que las llamadas regiones de servicios que busca crear serían “fiscalmente independientes”, lo que sin duda implica que dichas regiones buscarán sus propios ingresos. Pendientes al “property tax”.  Dice el plan, además, que se estima un aumento de 4% en contribuciones individuales y de casi $100 millones anuales en recaudos del IVU. Sobre esto tendremos que procurar más información porque evidentemente ambas partidas provienen de recaudos a los contribuyentes.

Otro aspecto que sobresale del plan fiscal del gobernador es que identifica un “sobrante” disponible de cerca de $6,400 millones para el año 2023, lo que aparenta ser una partida en bandeja de plata para el pago a acreedores del gobierno. Hay que destacar que mientras el gobierno habla de un “sobrante”, se cierne una amenaza a la pensión de cientos de miles de puertorriqueños, reducción de jornada sobre empleados públicos y posiblemente mayores medidas de austeridad.

Señor gobernador, repudiamos las propuestas de la JSF, pero estamos muy claros del nefasto efecto de las propuestas suyas.

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