Vilma Ivette Vázquez

Punto de vista

Por Vilma Ivette Vázquez
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Los animales: ¿seres con espíritu?

Al igual que en muchos países vanguardistas, grupos de bienestar animal en Puerto Rico luchan para transformar nuestro código civil actual para que los animales, que hoy son considerados propiedad mueble, sean aceptados como seres vivos sintientes.

Las relaciones que hemos experimentado con los animales domésticos, sus capacidades cognitivas y muestras de sentimientos como la alegría, el miedo o el sufrimiento nos indican que es momento propicio para un cambio de paradigmas respecto a los vínculos espirituales entre los animales y los humanos. 

Por otro lado, los científicos que investigan a los animales salvajes arrojan en sus estudios evidencia sobre las capacidades cognitivas con las que resuelven problemas en sus habitats, sus capacidades sociales y los vínculos que existen entre ellos.

Existen primates que utilizan una varita para medir la profundidad de un río. Hay animales que también emplean herramientas y no son mamíferos. La capacidad de reconocerse como un ser único, diferenciado del resto, tampoco es exclusiva de nuestra especie.  Comportamientos como la cooperación, la generosidad, la amistad, la lealtad, el reconocimiento y el duelo ante la muerte son otras similitudes encontradas. Se ha documentado a madres simios que se ha deprimido ante la pérdida de su hijo y elefantes que tienen un ritual ante la muerte de un miembro de la manada y hasta han enterrado a un humano encontrado muerto.   

No es necesario ser etólogo para reconocer que cada animal posee su propia personalidad. Estudios demuestran que, con respecto a las emociones básicas, los seres humanos y otros mamíferos animales son muy similares, y estas emociones se producen en áreas profundas del cerebro. De igual forma, sostienen que aunque estos parámetros se asemejen, los animales son más puros en términos de emociones que las personas. En términos legales ya en Argentina se reconoció a una orangutana llamada Sandra como “persona” no humana.

Por otra parte, tradicionalmente el espíritu es considerado como la parte inmaterial que, junto con el cuerpo o parte material, constituye el ser humano; se le atribuye la capacidad de sentir y pensar. Esta cognición trasciende la vida porque es cualidad del espíritu. Los grados de estas cualidades no afectan la conclusión, como las limitaciones y grados en los animales humanos no hacen cuestionar hoy día que poseen un espíritu. Claro, en el pasado no fue así. Recordemos que se llegó a cuestionar si la raza negra tenía o no espíritu.

Necesitamos hacer una reflexión sobre la trascendencia de los animales. Si retomamos las percepciones y definiciones sobre el espíritu, entonces podríamos concluir que los animales poseen espíritu.  

Las implicaciones, al igual que en los tiempos de la esclavitud, cambiarían nuestra visión a una más armoniosa y reconciliadora con la creación. Habría que repensar el cautiverio, nuestros tratos y responsabilidades, incluso nuestras fuentes alimentarias.

Los cambios asustan, pero son parte de la evolución humana y ya hay puertorriqueños abriendo las jaulas del pensamiento. Enhorabuena.


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