Ángel Collado Schwarz

Punto de Vista

Por Ángel Collado Schwarz
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Los cangrimanes de Washington

Cangrimanes fue el nombre que los puertorriqueños le pusieron a los congresistas estadounidenses que comenzaron a visitar el nuevo territorio adquirido como resultado de la Guerra Hispanoamericana de 1898. Algunos visitaban la isla para inspeccionar su nuevo activo, otros a petición de los grandes intereses azucareros y financieros que contribuían a sus campañas políticas y otros a vacacionar.

Desde los inicios de la relación, el Congreso ha estado pendiente de proteger los intereses de la metrópolis en su territorio, siempre enmarcados en el rol estratégico- militar desempeñado por la isla en la protección del acceso caribeño al Canal de Panamá.

La primera encomienda fue convertir la economía al monocultivo del azúcar para exportar el producto a un solo mercado: Estados Unidos. Se facilitó con la devaluación del peso puertorriqueño que desató la adquisición extranjera de las tierras de los comerciantes y agricultores locales. El monocultivo desapareció la autosuficiencia alimentaria, forzó la importación de alimentos y condujo a la dependencia de la metrópolis.

Luego vino la conversión a una economía militar insertando a la isla en la Segunda Guerra Mundial, seguida por una economía manufacturera que evolucionó hacia una petroquímica y, finalmente, a una farmacéutica, todas obedeciendo los intereses cortoplacistas de los inversionistas estadounidenses y no los intereses a largo plazo de Puerto Rico.

Cuando el Congreso, con la anuencia del presidente Bill Clinton y el gobernador Pedro Rosselló, eliminó la sección 936 que promovía la industria farmacéutica, comenzó la crisis económica actual que nos llevó a la quiebra.

Para neutralizar el impacto negativo en la economía causado por la fuga de las farmacéuticas y cumplir con sus promesas electoreras, los políticos puertorriqueños endeudaron a la isla en Wall Street.

Mientras estos eventos acontecían, el Congreso se desentendía y Wall Street disfrutaba de los beneficios generados por la venta de la deuda pública del país. No se cuestionaban la fuente de repago de esta nueva deuda destinada a pagar los intereses de la deuda arrastrada y cubrir el déficit presupuestario.

Ante la crisis y la presión de Wall Street, el Congreso, con la anuencia del presidente Obama y el gobernador García Padilla, aprobó la ley Promesa y su Junta de Control Fiscal.

El Congreso, con poderes plenarios sobre Puerto Rico, delega en sus comités del Senado y la Cámara la responsabilidad de los recursos naturales, la energía, los parques y territorios.

El Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes celebró una sesión el pasado 22 de octubre para discutir posibles revisiones a Promesa. En una vista con escasa asistencia de sus miembros, fue impresionante la ignorancia sobre Puerto Rico demostrada por los congresistas responsables de los territorios.

Por ejemplo,elcongresista Rob Wittman (R-VA) se disculpó por haberse referido a Puerto Rico como un territorio cuando la isla es un Commonwealth como es el Commonwealth de Virginia. El congresista ignora que Puerto Rico es un territorio y no es un Commowealth como el estado de Virginia.

El congresista Tom McClintock (R-CA) resaltó que no hay diferencia entre California y Puerto Rico. Enfatizó que los problemas de la isla son responsabilidad de los puertorriqueños, al igual que los de California son de los californianos. Obvió que mientras su estado tiene la mayor delegación congresional, Puerto Rico carece de representación con voto y está sujeto a los poderes plenarios del Congreso.

El portavoz de la minoría, Rob Bishop (R-UT), destacó cínicamente que la Serie Mundial es más importante que Promesa, la quiebra o cualquier asunto de Puerto Rico. Resaltó simplistamente que Puerto Rico tiene potencial, aunque no tiene recursos.

Esa vista, al igual que todas las celebradas desde el 1898, dramatiza la ignorancia e insensibilidad de los cangrimanes/congresistas sobre los asuntos relacionados con su territorio y la impotencia de los puertorriqueños ante esta relación colonial.

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