José Nicolás Medina Fuentes

Tribuna Invitada

Por José Nicolás Medina Fuentes
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Los colores de nuestra bandera

Según Juan de M. Terreforte, sobreviviente de la insurrección de Lares de 1868, fue nuestro héroe y mártir independentista Francisco  Gonzalo (Pachín) Marín quien ideó invertir los colores de la bandera cubana en 1892. El 22 de diciembre de 1895, en el Chimney Corner Hall de Nueva York en 1895, conforme a esas instrucciones originarias, y a solicitud de Terraforte, se adoptó la bandera en la asamblea de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano.

Según el historiador  Dr. Armando J. Marti Carvajal, (Rectificaciones Históricas: Sobre las banderas  de Cuba y Puerto Rico, Editorial Akelarre, 2016), al no haber un ejemplar físico que se pueda examinar, emprendió una investigación de la bandera cubana originada por el patriota cubano Narciso López. Opina que conforme a sus hallazgos validados por fuentes primarias y ejemplares originarios de la bandera cubana, el azul de esa bandera era azul turquí, es decir oscuro y no celeste. Entonces concluye que el color azul  de nuestra bandera es azul oscuro tal y como el que lleva la bandera izada por Luis Muñoz Marín en la ceremonia inaugural del colonial Estado Libre Asociado. 

Aunque nos hermana una bicentenaria lucha al hermano pueblo cubano y a nuestro pueblo, Cuba conquistó su indendependencia. Primero mediatizada con el protectorado e intervencionismo de Estados Unidos con la Enmienda Platt de 1901. En la primera constitución a la que se adjuntó la Enmienda Platt y en la actual se describen esos colores. En el ejercicio pleno de esa soberanía han quedado aprobados los símbolos nacionales cubanos. Pero esa es Cuba, y en  Puerto Rico se ha generado una nación distinta. 

La nación puertorriqueña todavía está sujeta a un ignominioso régimen territorial colonial, reconocido por el caso Pueblo v. del Valle, pero fraguada por una lucha independentista bicentenaria. Todavía no ha existido un estado nacional puertorriqueño que haya avalado mediante una Asamblea Constituyente soberana la descripción final de nuestros símbolos nacionales. 

Ni el himno aguado del ELA ni la bandera con el color azul oscuro representan las luchas y sacrificios de nuestros héroes y mártires y de nuestra nación en general. Prefiero pensar que Pachín Marín y Juan Terreforte llevaban en su mente el azul celeste de la bandera de Lares.

Como se ha dicho, lo importante es la conquista de la independencia nacional que sirva de medio para que las fuerzas vivas nacionales florezcan por los siglos venideros. Algún día a la nación puertorriqueña, en el pleno goce de su soberanía, le corresponderá aprobar los símbolos nacionales que mejor la representen. Es mi esperanza que el himno sea el revolucionario originado por la patriota Lola Rodríguez de Tió, partícipe del Grito de Lares; y que nuestra bandera, si no es la de Lares, tenga su color azul celeste en recordación a esa gesta fundacional nacional.

Para mí el color azul de la bandera nacional no está adjudicado; lo adjudicará el proceso de lucha de nuestro pueblo cuando culmine y conquiste su independencia nacional.

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