Ramón Cruz

Tribuna Invitada

Por Ramón Cruz
💬 0

Los cuerpos colegiados

En momentos difíciles en que se debate reestructurar agencias gubernamentales para ahorrar dinero, ganar eficiencias, cortar redundancias o deshacerse de estructuras que no cumplen con los fines para los que fueron creadas, es pertinente cuestionar la existencia de varios cuerpos colegiados.

No me refiero a las asociaciones cuyos miembros comparten profesiones como el Colegio de Abogados, Médicos o Ingenieros. Tampoco hablo de las juntas de directores de corporaciones públicas compuestas por personas que realizan la labor de manera voluntaria. Estoy hablando de los cuerpos colegiados asalariados que rigen agencias como la Junta de Calidad Ambiental ), la Comisión de Energía de Puerto Rico y la Junta de Planificación.

Estos cuerpos deberían funcionar como árbitros que hacen cumplir las reglas de un juego y de implementar una política pública reglamentaria. Los miembros de estos cuerpos son nombrados por los gobernadores y confirmados por el Senado de manera escalonada para que estén alejados de los ciclos eleccionarios y de la política partidista. Así como con los jueces de la Rama Judicial, una vez confirmados, ni el propio gobernador puede controlarlos o destituirlos.

Estos miembros se deben caracterizar por un alto valor ético y deben contar con una pluralidad de ideologías, profesiones e intereses para asegurar que haya un proceso de deliberación que tome en cuenta diversos puntos de vista para llegar a decisiones óptimas. Estos cuerpos, cuyos miembros tienen igualdad de derechos y responsabilidades al votar y al tomar decisiones mancomunadamente, se presumen independientes. Y mientras más lo sean, más efectivos serán para el buen funcionamiento de las leyes y las instituciones que rigen.

Es importante cuestionar la existencia de estos cuerpos porque frecuentemente sus miembros se eligen más por afiliación política que por mérito o para pagar favores políticos. Esto no es nuevo ni aplicable sólo a estos cuerpos, pero en mi opinión, va en contra del fin para el que fueron creados y abre paso a que las decisiones vengan “planchadas” y no necesariamente siguiendo las recomendaciones del personal técnico de estas agencias. Aunque es entendible que hay dimensiones políticas que inciden en algunas decisiones, en mi experiencia en dos de estos cuerpos, la independencia de criterio se penaliza en vez de fomentarse.

Si uno estudia las decisiones de la Junta de Calidad Ambiental en las últimas décadas, muy rara vez existe una opinión de disidencia en las decisiones o votaciones divididas entre sus miembros. Rara vez convergen en estas juntas personas de diferentes agrupaciones políticas, pese a un periodo inicial de transición con cada cambio de administración.

Profeso el espíritu con el que se crean estos cuerpos colegiados. Pero si su funcionamiento no va acorde con el fin para el que fueron creados y no logran distanciarse de la realidad político-partidista que afecta tantas prácticas en nuestro Gobierno (como otorgación de puestos públicos o contratos privados), entonces es necesario buscar estructuras más honestas respecto a nuestra realidad.

Una posibilidad sería adoptar una estructura similar a la de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA), dirigida por un administrador que sirve como director ejecutivo de un personal técnico especializado y cuyas decisiones de política pública son apelables en los tribunales en vez de en una junta de gobierno como en Calidad Ambiental, la cual funge también como tribunal de primera instancia. Esta solución sería más sensata en función de nuestra realidad y le ahorraría varios millones al erario en salarios y procesos innecesarios y redundantes.

Otra solución puede ser separar el cuerpo colegiado y la dirección ejecutiva del personal técnico. Esto se intentó hacer en la legislación que creó la Comisión de Energía, pero en la práctica no existe separación de administración o dirección ejecutiva y el cuerpo colegiado. En Calidad Ambiental, el conflicto de intereses es mayor porque la presidencia del cuerpo colegiado y la dirección ejecutiva recaen en la misma persona.

Si queremos adoptar modelos de gobernanza y toma de decisiones efectivos y honestos es pertinente entonces separar completamente estos cuerpos colegiados de las agencias que los albergan, o disolverlos.

Otras columnas de Ramón Cruz

jueves, 20 de septiembre de 2018

A caminar por un futuro limpio en Puerto Rico

El ambientalista Ramón Cruz declara que Puerto Rico carece de un plan de acción para mitigar sus emisiones y de adaptación ante el cambio climático

💬Ver 0 comentarios