Jaime L. Sanabria Montañez

Tribuna Invitada

Por Jaime L. Sanabria Montañez
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Los deberes de los patronos y los derechos de los empleados durante las pandemias

Luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara el brote del coronavirus como una pandemia, son muchos los que se preguntan qué hacer para proteger sus empleados y mantener la operación de su negocio durante estas situaciones.

Por disposiciones de ciertas leyes, reglamentos y políticas internas de las empresas, los patronos en Puerto Rico deben tomar medidas inmediatas y de no hacerlo, se podrían exponer a demandas, multas y penalidades. Y lo que es peor, podrían perder sus recursos más valiosos: los empleados.

Si el patrono sospecha que uno de sus empleados posee los síntomas del virus, éste puede pedir a dicho empleado que se retire del trabajo y exigirle que visite un médico y se haga la prueba correspondiente que detecte la presencia del virus. Además, antes de enviarlo a casa, el patrono podrá preguntar al empleado presuntamente enfermo que le indique los nombres de los otros empleados con los que ha tenido contacto y/o ha trabajado cercanamente. El patrono deberá mantener la información del empleado afectado, de manera confidencial, y deberá evaluar si colocar en cuarentena a los empleados identificados.

Es importante destacar que, bajo algunas leyes federales y estatales, el patrono no podrá directamente realizar pruebas médicas a los empleados que vayan a revelar alguna característica de diversidad funcional. Claro está, hay excepciones a dicha norma, entre éstas, cuando la prueba médica esté relacionada a las necesidades del negocio y a las funciones del empleado y cuando el empleado constituya un riesgo inminente para la salud y seguridad de los restantes empleados. En estos dos casos, las pruebas médicas si se pudiesen justificar.

Con respecto a los empleados que permanezcan en sus casas porque el patrono así se los ha pedido, si estos trabajan desde las mismas, el patrono deberá compensarlos por el tiempo trabajado.

Los empleados también seguirán acumulando todas las licencias que, por ley, se reconocen, tales como las de vacaciones y enfermedad. Por el contrario, si alguno de estos empleados no trabajase, pues dependiendo el tipo de empleado que sea - si es exento o no - el patrono deberá hacer el análisis de si le pagará su salario y bajo qué circunstancias. Entre otras cosas, deberá examinar las leyes que apliquen al asunto, sus manuales, políticas o convenios colectivos y cualquier otro documento que regule situaciones como lo sería la de una pandemia. De igual forma, si el análisis del patrono se inclina por no pagar al empleado, entonces, el patrono deberá evaluar si carga el tiempo ausente del empleado a alguna licencia protegida o si lo refiere, por ejemplo, a la Corporación del Fondo del Seguro del Estado o alguna otra entidad.

Es importante, además, que los patronos tomen medidas de ciberseguridad y actualicen sus políticas de trabajo remoto y expliquen, en las mismas, cuáles son sus expectativas en cuanto al lugar desde dónde deberá realizarse el trabajo; si los empleados deberán estar conectados a través de alguna red social para comunicarse o coordinar proyectos; si los empleados deberán estar visibles a través de una cámara (lo que puede plantear asuntos de derecho de privacidad, entre otros); los lugares en los que los empleados no podrán conectarse o trabajar para proteger la información de la empresa; cómo se organizarán las reuniones (por ejemplo, si por Skype o Zoom) y las personas que deberán estar presentes en las mismas; y la utilización de las tabletas digitales y los teléfonos móviles y los mecanismos para proteger la información, entre otras. Asimismo, los patronos deberán identificar los documentos que deberán digitalizarse y/o materiales que los empleados podrán sacar del negocio para trabajar remotamente desde sus hogares.

Finalmente, si las empresas comienzan a afectarse, desde un punto de vista operacional o económico, éstas podrán hacer cierres parciales o totales y, como consecuencia, podrán suspender empleados. Pero dichas empresas deberán cumplir con los requisitos establecidos en distintas leyes laborales que regulan este tema, tales como la Ley Federal WARN y la Ley 80, entre otras.

En el interés de proteger a sus empleados, los patronos deberán tener cuidado en no discriminar contra personas por razón de que su origen nacional sea alguno de los países de alto riesgo o porque perciban a la persona afectada con el virus como una con diversidad funcional. Tampoco podrán hacerlo basándose en alguna otra característica protegida. De hacerlo, ello podría exponerlos a reclamaciones de discrimen en el empleo, entre otras.

En fin, el norte de todo patrono deber ser la protección de su fuerza laboral y asegurarse del cumplimiento con regulaciones estatales y federales. No hacerlo podría traer consecuencias que compliquen el escenario aún más.

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