José Yamil Montañez Agosto

Punto de Vista

Por José Yamil Montañez Agosto
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Los hombres pueden sumarse al activismo antipatriarcal

El informe titulado “La persistencia de la indolencia: feminicidios en Puerto Rico (2014-2018), reflejó que  nuestra isla cada siete días una mujer es asesinada por su pareja o por una persona con quien tuvo alguna relación sentimental. Esos datos contradicen lo que la estadística de la Policía estatal señala.  

Mientras, resulta alarmante y preocupante que las cifras sobre la incidencia de violencia de género no disminuyan, sino que sigan en aumento. 

El lunes, 25 de noviembre, se conmemora Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pero en Puerto Rico no se percibe por parte del Estado acciones contundentes para prevenir la violencia hacia las mujeres a través de la educación, para forjar hombres no violentos, para proteger a las mujeres con acertadas intervenciones de la Policía y la Fiscalía, así como para brindarles acceso a vivienda y trabajo dignos.  Tenemos que reflexionar sobre lo pertinente de la participación de los hombres en un día como mañana y también durante los días subsiguientes.  La violencia de género es un asunto de todas las personas y asumir responsabilidad por parte de los hombres se hace más necesario e imperativo que nunca.

La participación de los hombres en el activismo antipatriarcal supone una aproximación desde una posición social de privilegio que no debe ser pasada por alto. Sin embargo, puede significar tensión y cuestionamiento por parte de otros hombres, principalmente los que consideran a otras masculinidades como “poco hombres”, por demostrar una postura diferente a la tradicional. 

Urge la necesidad de problematizar el tema y pensar sobre las prácticas y ámbitos para el activismo antipatriarcal de los hombres y la necesidad de generar prácticas que no reproduzcan relaciones de dominio, sino que apoyen a la emergencia de un movimiento social liberador y emancipador.  

El cambio es posible. Los hombres podemos dejar de acosar a las mujeres. Esa práctica no puede persistir en ningún espacio de la sociedad. Los hombres podemos dejar de ser cómplices en situaciones de violencia, abandonar las conductas de riesgo y ser violentos contra nosotros mismos. Podemos actuar para cuidarnos más emocionalmente, asumir paternidades activas, afectivas y corresponsables. 

En síntesis, podemos reeducarnos y readiestrarnos para ser hombres que aportemos a la no violencia.  Hago un llamado a hacer un cambio en nuestras vidas y asumir nuevas responsabilidades. Todo puede comenzar con la participación en los 16 días de activismo (#16DíasActivismoPR). Acceder a este portal y a otros sobre solidaridad con la mujer son pasos sencillos para un cambio para forjar una mejor convivencia de bienestar para todos en el hogar y en la sociedad.

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