William J. Lugo Sánchez

Punto de Vista

Por William J. Lugo Sánchez
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Los horrores del infanticidio

El crimen del niño Gabriel Cruz, en España, consternó a miles en ese país y en el mundo entero. Además, el juicio en el que hoy ha sido condenada a prisión perpetua por el asesinato su madrastra, la dominicana Ana Julia Quezada, figuró entre los temas noticiosos de mayor audiencia en semanas recientes. 

El asesinato de un menor es uno de los crímenes más horrendos e incomprendidos en nuestra sociedad moderna. ¿Como un adulto puede privar de la vida a un menor? La respuesta es una compleja que amerita un análisis profundo.  Primero, existen varias definiciones sobre el asesinato de un menor. Infanticidio (asesinato de un menor), filicidio (cuando el perpetuador es el padre o madre) y neonaticidio (cuando el crimen es cometido dentro de las primeras 24 horas de vida). 

Los infanticidios son clasificados en cinco tipos: Altruista- cuando el menor es asesinado porque se cree que tendrá un futuro de sufrimiento y/o cuando alguno de los padres planifica suicidarse, para que su hijo(a) no sufra lo asesina. Psicótico- cuando el perpetuador sufre de trastorno psicótico que culmina en el asesinato de un menor.  Infante no deseado-ocurre cuando el menor no fue deseado ni planificado por sus padres. Este crimen es común en relaciones extramaritales o ilegales.  Accidental-ocurre cuando el menor es víctima de abuso y como parte del abuso fallece debido al mismo. En este no hay intención de los perpetuador de asesinar al menor. Por último, el tipo venganza-este ocurre como manera de castigo hacia el padre o madre del menor por algún daño percibido por el perpetuador.

Existe discrepancia entre expertos en el tema, pero en general el orden de incidencia lo es: venganza, accidental, psicótico, infante no deseado y altruista.  ¿Qué se puede hacer para prevenir estos crímenes? Primero, hay que reconocer que no existe un perfil clásico de quién va a o no va a cometer este tipo de actos. Lo que si todos los expertos están en consenso es que el mejor predictor de conducta futura es conducta pasada. Si sabemos que esta persona tiene predisposición hacia la violencia, existe altas probabilidades que la cometa en el futuro, por lo cual hay que tomar precauciones. 

Segundo, urge concientizar a nuestra sociedad en cuanto a trastornos de salud mental. Aun hoy en día todavía existe estigma por padecer de condiciones de salud mental y muchos más por buscar tratamiento.  En la mayoría de los infanticidios relacionados a salud mental existían signos y síntomas que apuntaban hacia un diagnóstico de salud mental.  Mediante intervenciones tempranas con pruebas de cernimiento adecuado, estos trastornos pueden ser detectados y tratados. Sin tratar, pudiesen culminar en crímenes como el infanticidio. 

¿Pero qué más podemos hacer? De parte de los proveedores de salud mental continuar educando y concientizando a la sociedad en cuanto a los trastornos psiquiátricos y su tratamiento. Proveedores de salud en general educarse y realizar pruebas de cernimiento para detención de problemas de salud e integrar a los profesionales de salud mental como parte del equipo de tratamiento del paciente. 

¿Qué podemos hacer como sociedad? Dejar de normalizar la violencia en todo tipo de niveles. Y motivar a la discusión de nuestras diferencias y sentimientos. Así más integrantes de la sociedad se sentirán más cómodos buscando ayuda y expresando a sus seres queridos cómo se sienten. El cambio puede redundar en evitar infanticidios y otros crímenes.

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