Ángel Rosa

Punto de vista

Por Ángel Rosa
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Los idus de agosto

El mes de agosto, y el verano de 2019, quedarán marcados en nuestra historia como el mes en que Puerto Rico se sacudió del PNP. Los arrestos federales por corrupción en la administración del segundo Rosselló y la revelación del chat en que el exgobernador y su camarilla se ufanaban de coger de incautos a los mismos suyos, produjeron la intervención protagónica de todo un pueblo para ponerle fin al gobierno del que llegó a La Fortaleza prometiendo un plan.

Los puertorriqueños salieron masivamente con el convencimiento de que cuando las instituciones de gobierno se burlan de su confianza, a los pueblos sólo les queda defender su dignidad en las calles. En pocos días Rosselló se quedó solo en su partido y gobierno. Por eso tuvo que renunciar.

Un segundo intento de coger al pueblo de lo que Rosselló decía coger a los suyos, quedó frustrado cuando el Tribunal Supremo de Puerto Rico invalidó unánimemente la juramentación ilegítima de Pedro Pierluisi como gobernador. Al usurpador no le quedó más remedio que recoger sus bártulos e irse a esperar si noviembre de 2020 le trae la ansiada gobernación.

No bien la inestabilidad y las protestas comenzaron a menguar tras el reconocimiento a regañadientes por la cúpula PNP del orden de sucesión constitucional y la apabullante realidad de una gobernadora no deseada por ellos, agosto nos trae otro desenmascaramiento.

La presidenta de la Asociación de Maestros, Aida Díaz, ha quedado expuesta con sus propios hechos, a la cabeza de un esquema de nepotismo y manipulación tan ofensivos como los del gobierno derrocado. Su hija, su esposo y otros familiares están, unos en la nómina de contratistas del Departamento de Educación y otros en la nómina de la propia Asociación, mientras ella ocultaba tal información a la matrícula del sindicato. El pueblo comienza a entender así su activismo entusiasta a favor de todos los secretarios de Educación, que solo cesaba cuando la opinión pública se les torna desfavorable.

Aida ha dicho que se propone renunciar a la presidencia que ha mantenido por casi dos décadas, pero que quiere mantenerse activa en unos “proyectitos” que tiene corriendo. La estructura directiva del sindicato, que le responde totalmente; que la protegen y se protegen ellos, ha jurado dar la pelea para mantenerla en el poder aún ante el claro conflicto de intereses y el nepotismo rampante que caracteriza su gestión. Mientras, los maestros sienten en sus fueros la decepción y la amargura de saberse engañados.

Uno quisiera que el verano de 2019 haya sido más que sacudirse del PNP. Que, como los idus romanos, estos 15 días de un despertar traumático auguren un nuevo tiempo para un pueblo que no tolera ya más corrupción pública, ni privada.

En tres meses comienza el período electoral y llegarán los cantos de sirena de candidatos e inversionistas políticos que juntos nos han sumido en esta decepción colectiva.Esperemos que los idus de este agosto sean la herramienta efectiva para quitarles el disfraz.

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