Ana Trujillo

Punto de vista

Por Ana Trujillo
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Los incendios del Amazonas también afectan a Puerto Rico

Desde hace unas semanas estamos viendo alarmados e indignados las terribles imágenes en televisión y redes sociales de los incendios que azotan a la Amazonía. Esta región es la mayor selva tropical y la cuenca fluvial más grande del mundo, con una extensión de unos 7 millones de kilómetros cuadrados. Es compartida por varios países suramericanos, teniendo Brasil y Perú la mayor parte. En esta selva viven unas 400 etnias indígenas, cerca de 6 mil especies de animales y unas 40,000 especies de plantas.

Sin embargo, la destrucción de la Amazonía afecta a todo el planeta, incluyendo a los habitantes de Puerto Rico. El Amazonas cumple una función importante en la regulación del ciclo del agua y de la temperatura en el planeta. De acuerdo con expertos internacionales, entre los principales aportes de esta región (un 5% del planeta) al mundo podemos mencionar un 17-20%  del agua dulce y una quinta parte del oxígeno, además de que regula los ciclos de lluvia, por lo que su quema y deforestación aumenta las sequías. El Amazonas fija una quinta parte del CO2, uno de los gases del efecto invernadero y que contribuyen al calentamiento climático. Los incendios no sólo revierten esta función, sino que cada árbol que se quema libera el CO2 que ya estaba almacenado en sus tejidos, aumentando su contenido en la atmósfera. Con ello, aumentan la intensidad y la frecuencia de los huracanes, así como la erosión de las costas. Por otro lado, el humo y el particulado producido por los incendios pueden ser transportados por el viento a otras regiones, produciendo afecciones respiratorias y alergias en las personas.

Pero si toda esta información sobre los incendios del Amazonas aún no le preocupa, sepa que su bolsillo puede verse directamente afectado por el aumento del precio de muchos alimentos, dada la sequía producida en zonas agrícolas aledañas.

¿Qué podemos aprender en Puerto Rico de esta situación del Amazonas? Hemos presenciado una dilatada respuesta e ineficiente gestión del gobierno brasileño en la defensa de sus bosques, así como la presión de los ciudadanos y organizaciones ambientales en su defensa. Nuestros bosques, aunque en menor escala, cumplen las mismas funciones ambientales, sociales y económicas del Amazonas. Sirva esta situación de ejemplo para resaltar la importancia extrema de proteger nuestros bosques, parques urbanos y biodiversidad en general. Como el Amazonas, nuestros árboles son una joya que debemos defender. Se requiere más asignación presupuestaria para su gestión forestal y promoción de la educación e investigaciones científicas. 

Queramos o no, somos parte de un sistema interconectado que llamamos tierra y muchas de las consecuencias de la deforestación e incendios forestales en cualquier parte suman a los efectos de la ya avanzada crisis climática del mundo.

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