René Marqués Velasco

Tribuna Invitada

Por René Marqués Velasco
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Los incentivos no son suficientes

La estrategia de desarrollo económico de los últimos 70 años se ha basado en incentivos, particularmente contributivos, para generar empleos. El nuevo Código de Incentivos no cambia en nada la estrategia, meramente pretende hacerlos más efectivos. Atraer inversión mediante la utilización extensiva de incentivos es una estrategia completamente pasiva.

En procesos industriales más tradicionales era suficiente con crear un ambiente favorable a la inversión. Hoy día los sistemas de producción son más complejos, tienen un mayor contenido de conocimientos y requieren recursos más especializados. Las empresas globales ubican sus industrias en aquellos lugares con los recursos especializados requeridos. Los recursos más atractivos a las empresas globales orientadas a la exportación son: infraestructura de primera, trabajadores diestros, suplidores especializados y eficientes, proveedores de servicios e instituciones de apoyo. Son estos recursos especializados los que sirven de atractivo a las industrias. Por ejemplo, la industria aeroespacial que se está desarrollando aquí emplea cientos de ingenieros. Fueron los ingenieros competentes disponibles los que atrajeron estas industrias y no los incentivos contributivos.

Hoy, la mayor contribución que la inversión directa extranjera puede hacer a los países en desarrollo está en su interacción con el sistema de producción e innovación local y en el estímulo al desarrollo del conocimiento y las destrezas. Se deben atraer empresas globales de sectores industriales estratégicamente seleccionados considerando su potencial para promover el aprendizaje tecnológico y la producción local.

En lugar de esperar pasivamente a que vengan las industrias mediante el mercadeo de incentivos, debemos salir a buscar aquellas industrias cuyos requerimientos de recursos compaginen con los que Puerto Rico pueda proveer competitivamente. Necesitamos tener conocimiento detallado de la tecnología utilizada por las empresas y de sus requerimientos de destrezas, infraestructura, suplidores y servicios, de manera que podamos coordinar la oferta de nuestros recursos con las necesidades particulares del sector industrial seleccionado. Esto se debe convertir en un proceso dinámico en que se mantiene un desarrollo sostenido de recursos especializados según evolucionen los requerimientos de las empresas.

Los incentivos externos tampoco son efectivos en promover la industria local rezagada. Las acciones viables a las empresas dependen de sus recursos y capacidades. Las empresas que no tengan los recursos y capacidades adecuados no pueden reaccionar a incentivos externos. Supongamos una empresa de jugos tropicales rezagada que opera casi artesanalmente tiene una ganancia marginal y sus productos no cumplen con los estándares internacionales. A la empresa no le hacen mella los incentivos externos y por lo tanto no reacciona, ni a los contributivos, ni a aquellos para exportar. Lo que esta empresa necesitaes apoyo para tener acceso a recursos especializados como: maquinaria de acero inoxidable (recurso físico y financiero), adiestramientos (recurso destrezas), laboratorio de tecnología de alimentos (recurso conocimiento) de manera que pueda mejorar sus productos y procesos (innovación) y así tener oportunidades en el mercado internacional.

El uso extensivo de incentivos promueve un enclave industrial aislado del resto de la economía y afecta la capacidad del gobierno de captar contribuciones, en contraste, el desarrollo de recursos y capacidades especializadas promueve la formación de aglomeraciones industriales y al no depender de exenciones viabiliza una reforma contributiva, sin vacas sagradas, con una base verdaderamente amplia.

Tanto para atraer inversión extranjera como para estimular la industria local es necesario desarrollar nuestros recursos y capacidades. Crear empleos es necesario, pero no es suficiente, tenemos que ir más allá y crear capacidades que tienen el potencial de generar dinamismo económico.

Hasta ahora hemos creado condiciones externas favorables a la inversión, en adelante debemos desarrollar recursos y capacidades que sirvan de atractivo a las empresas foráneas y a la vez promuevan el aprendizaje tecnológico y la innovación en la empresa local.

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