Jorge Farinacci Fernós

Punto de vista

Por Jorge Farinacci Fernós
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Los jurados unánimes

La Sección 11 de la Carta de Derechos de la Constitución de Puerto Rico permite que una persona sea declarada culpable de un delito si solamente 9 de los 12 integrantes del jurado votaban a favor de su convicción.

Solamente dos estados de los Estados Unidos tenían una norma similar, es decir, que no requieren unanimidad para declarar culpable a una persona acusada de delito: Oregón y Luisiana. Ambos estados adoptaron sus sistemas no-unánimes por motivaciones principalmente racistas: al no ser necesaria la unanimidad, se neutralizaba el voto de las minorías raciales o religiosas en el jurado.

Si bien no surge que la norma incorporada a la Constitución puertorriqueña es producto de animosidad racial o religiosa, se ha planteado que fue un mecanismo para neutralizar el voto de las minorías políticas, particularmente contra el nacionalismo de principios y mediados del siglo XX. De ser cierto, nuestro sistema no-unánime es un lastre que nadie debe defender.

En 1972, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, en dos decisiones muy divididas y caóticas, validó los sistemas de Oregón y Luisiana (y, por extensión, Puerto Rico). En el día de hoy, el Tribunal Supremo federal revocó esos casos. De ahora en adelante, para que una persona acusada de delito grave pueda ser encontrada culpable, hará falta unanimidad en el jurado.

¿Por qué? Primero, porque la Sexta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos garantiza el derecho a un “juicio por jurado”. Si bien el texto de dicha Enmienda no habla de unanimidad, el Tribunal Supremo interpretó que ese término contiene la unanimidad como elemento inherente. Segundo, ya previamente el Tribunal Supremo había decidido que la Sexta Enmienda aplica a los estados y territorios a través de una doctrina llamada “incorporación”. Esto quiere decir que los derechos fundamentales, que normalmente solamente aplican al gobierno federal, también aplican a los estados y territorios.

Hoy el Tribunal Supremo dejó claro que una vez se incorpora un derecho a los estados y territorios, ese derecho tiene el mismo contenido jurídico del derecho federal. Por tanto, si el derecho a un juicio por jurado contenido en la Sexta Enmienda incluye el elemento de unanimidad, ello aplica a los estados y territorios. Esto deja sin efecto parte de nuestra Sección 11.

Nadie debería celebrar la imposición de una decisión emitida por un cuerpo sobre el que no tenemos ningún tipo de control democrático. Pero la norma de la no-unanimidad no es algo que debamos proteger o celebrar. El vino agrio no debe defenderse simplemente porque es nuestro vino.


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