Juan Antonio Ramos

Lo que tengo que decir

Por Juan Antonio Ramos
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Los malos mandan

“Crecen las sospechas en torno al yerno de Trump en la trama rusa”, “Renuncia Mike Dubke, director de comunicación de Trump”, “El ex director de la CIA dice que Rusia intentó sobornar a gente de Trump”, “El fiscal general Jeff Sessions ofreció su dimisión a Trump”, “El servicio de inteligencia ruso trató de ‘hackear’ el sistema electoral de Estados Unidos”, “El yerno de Trump construyó un edificio de lujo con dinero para barrios pobres”, “Flynn rehúsa colaborar con la investigación del senado sobre la trama rusa y se acoge a la Quinta enmienda”, “La Casa Blanca trata de recuperar su imagen pero Trump no ayuda”, “La investigación de la trama rusa identifica a un sospechoso en el círculo más cercano a Trump”, “Trump retira a Estados Unidos del acuerdo del cambio climático”, “Trump abre una crisis de confianza con sus aliados al revelar material secreto a Rusia”…

Estos y otros titulares que por los pasados meses han aparecido en los principales rotativos y agencias noticiosas de Estados Unidos y del mundo, han servido de preámbulo para la sonada comparecencia del exdirector del FBI, James Comey, ante el senado federal. No es necesario repetir lo que Comey reveló en su audiencia porque es información conocida por todos. Nadie sabe en qué parará todo este lío de la llamada “trama rusa”.

Aunque gozaría con la destitución de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, lo cierto es que el poder estadounidense seguiría en manos de gente inescrupulosa. Trump se ha rodeado de individuos muy parecidos a él. Soltemos algunos nombres.

Rex Tillerson, secretario de Estado. Amigo personal de Vladimir Putin. Desde 2006 dirige la Exxon Mobil, la petrolera más grande del mundo con presencia en 58 países y 75 mil empleados. ¡Qué festín!

James Mattis, secretario de Defensa. Obama lo suspendió por su oposición al deshielo con Irán. Estas palabras describen su carácter: “Vengo en paz. No traje artillería. Pero con lágrimas en los ojos, les digo que si me fastidian, los mataré a todos”.

Scott Pruitt, director de la Agencia de Protección Ambiental. Vapuleó durante años a la Agencia de Protección Ambiental, la agencia que ahora dirige. Niega el cambio climático, se burla de esas patrañas el custodio de la Madre Naturaleza.

Stephen Bannon, estratega jefe de la Casa Blanca. Rechaza la inmigración, el multiculturalismo y la igualdad de géneros. Tiene fama de creer en la supremacía blanca y de ser antisemita.

Jeff Sessions, fiscal general. En 1986 la cámara alta desestimó su nominación a juez del distrito por su comportamiento racista. Su aversión al islam, su apoyo a las leyes migratorias impulsadas por Trump, y la apuesta por las deportaciones masivas ganaron las simpatías del magnate. Ocultó al Senado sus dos reuniones con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, en 2016. Trump se distanció de él para no “calentarse”. Sessions negó sus vínculos con Rusia.

Michael Flynn, asesor de Seguridad Nacional. Antes de que Trump tomara posesión de su cargo, conversó con el mencionado embajador ruso Sergey Kislyak, sobre las sanciones que el gobierno del expresidente Obama acababa de imponer a Rusia por ciberataques realizados en la pasada campaña electoral. Negó estos hechos al actual vicepresidente Mike Pence. Renunció a su cargo. Hoy pide inmunidad a cambio de testificar.

Jared Kushner es yerno y asesor de Donald Trump. Un multimillonario de 36 años que no se ha hecho rico rezando. Sergey Kislyak comunicó al Kremlin que el marido de Ivanka Trump le propuso en diciembre de 2016 establecer un canal secreto y seguro de comunicación entre el equipo del presidente norteamericano y el gobierno de Putin.

Sabemos que Mike Pence es ultra ultra ultra conservador. Es un opositor declarado al aborto y al matrimonio gay. Atacó la política dirigida a la beneficencia social propulsada por Barack Obama. Favorece los recortes en las ayudas destinadas a los más necesitados, y procura una mayor asignación de fondos para el cuerpo militar. No cree en las pamplinas del cambio climático. Tampoco cree que el tabaco afecte la salud, algo que, según él, no se ha podido probar. Es un homófobo recalcitrante. Sostiene que los homosexuales son los responsables del colapso social de los Estados Unidos.

Estos, y otros personajes siniestros que no he mencionado, son los dirigentes del mundo libre y democrático. La Tierra siempre ha estado regida por gente de esta calaña. La intolerancia, las guerras, el terrorismo, la hambruna, la desigualdad social, las riquezas del mundo en manos de unos pocos, la destrucción del planeta que habitamos y otras tantas calamidades, nos demuestran que en el mundo los malos mandan.

Pienso que el mundo se quedó a mitad de camino en su proceso de gestación.

Es como si se hubiese producido un apagón en el momento en que se cocinaba en el horno. Por eso el mundo nos parece tan inestable, confuso y defectuoso. Un sietemesino que apenas logró sobrevivir.

El artista trabaja en la rehabilitación de ese mundo maltrecho. Su misión es poner las cosas donde van o donde debieran estar. Las buenas ficciones nos entretienen y también nos abren la mente, nos dotan de unos lentes especiales que nos ayudan a descubrir situaciones y problemas que siempre han existido en el mundo, pero nosotros no éramos capaces de percibirlos. Solo en las ficciones podremos encontrar la verdad y la justicia que tanto echamos de menos en el mundo real.

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