Mercedes Martínez Padilla

Punto de vista

Por Mercedes Martínez Padilla
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Los niños no pueden ser quiénes paguen la crisis

En medio del establecimiento de un régimen de austeridad el gobierno ha acuñado la frase de que buscará protejer a "los más vulnerables". ¿Quienes son esos? ¿Eso incluye a los niños?

Este viernes, después de múltiples reclamos de las comunidades escolares, la Secretaria de Educación Julia Keleher anunció el cierre de 179 escuelas. 

La Federación de Maestros de Puerto Rico resistirá, junto a las comunidades escolares, el desmantelamiento masivo de planteles. De acuerdo a la Ley Orgánica del Departamento de Educación las escuelas son de las comunidades y ellas deben participar en su gobierno. La decisión de la Secretaria usurpa ese poder.

El cierre de escuelas no tiene motivaciones académicas, sino estrictamente presupuestarias. De lo que se trata es de ahorrar dinero para pagar una deuda ilegítima que el gobierno se niega a auditar por temor a que se revelen las irregularidades. Para el Departamento de Educación los niños parecen ser una mera cifra.

El gobierno alega que la reducción en la población estudiantil obliga a cerrar escuelas. Falso. 

Aún en un sistema poco sensible con las necesidades de "los más vulnerables", la educación de los niños no debe ser un mero análisis de costos y gastos. La reducción en la población estudiantil debe verse como una oportunidad para mejorar un sistema de enseñanza, orientándolo a la atención individualizada de los niños y jóvenes. Permitiría ampliar el ofrecimiento académico que evita la deserción escolar. La necesidad del enfoque individualizado cobra mayor necesidad cuando 160,000 estudiantes del sistema público pertenecen al Programa de Educación Especial y requieren un seguimiento de cerca para su desarrollo.

Según admite el Departamento de Educación, el cierre de 179 escuelas implicará el traslado forzado de sobre 27,000 estudiantes e impactará a 2,088 docentes. Los docentes podrán ser readiestrados para impartir otras materias. Esto no incluye los miles de maestros transitorios a los que no le renovarán sus contratos y serán dejados en la calle.

El traslado masivo de estudiantes y el hacinamiento en las escuelas receptoras  provocará daño permanente en los  niños y niñas. El cambio súbito del ambiente escolar, la inseguridad y ansiedad y los posibles escenarios hostiles afectarán el aprovechamiento académico. Esto es más grave aún para los estudiantes que pertenecen al Programa de Educación Especial, para los que sus servicios se dislocarán.

La Secretaria Keleher con estos cierres le sigue los pasos a la pasada administración de Rafael Román. En ese cuatrenió pasado se cerraron unas 200 escuelas. El daño emocional y sicológico para los niños fue patente. Las facilidades yacen como hospitalillos, vertederos y establos de caballos en franco deterioro pues no existió un plan de uso. El cierre masivo de escuelas ha probado que es malo para los estudiantes.

El llamado "rediseño del sistema"  representará precariedad en el ofrecimiento educativo, hacinamiento de estudiantes e inaccesibilidad de los menos privilegiados a una formación de calidad.

Es un proceso atropellado donde no se consultó realmente a las comunidades escolares. Las Asambleas Nacionales que fueron realizadas para supuestamente escuchar a los miembros de las comunidades se convirtieron en ejercicios de futilidad. Allí solo 25 de las más de 150 escuelas que componen las regiones tuvieron 2 minutos para presentar sus propuestas.

Hay un contraste marcado entre la imagen que busca crearse la Secretaria Keleher frente a la opinión pública y el resultado real de sus acciones. Más allá de los ‘hashtags’ de #KidsFirst y #TodoPorLosNiños que acostumbra usar, está el daño que el desasosiego y el hacinamiento provocarán en los estudiantes. Eso es lo que cuenta.

Varias comunidades escolares ya han iniciado la lucha contra los cierres y la FMPR estará respaldando la resistencia en todas ellas. Mantenemos lazos de solidaridad en la Escuela Ana Pagán de Hormigueros, la Escuela John F. Kennedy de Toa Baja, la Escuela Amalia López de Vilá de Toa Baja, la Escuela Merced Marcano de Toa Alta, la Escuela Hipólito Caldero de Corozal, la Escuela Josefina Barceló de Bayamón y muchas más. La Escuela Jobos de Loiza está en paro desde hace 5 días para evitar el cierre del plantel.

Algunas de estas comunidades escolares protestarán frente al Departamento de Educación este martes a las 3:30 de la tarde. Allí estaremos con ellas.

Las comunidades escolares le piden al Departamento de Educación que detenga el cierre  escuelas. Basta de precarizar las condiciones de vida de los maestros y maestras y la educación de nuestros niños. 

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