Ricardo Santos Ramos

Tribuna Invitada

Por Ricardo Santos Ramos
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Los policías tienen derecho a protestar

Los policías de Puerto Rico desarrollan una protesta en reclamo del pago de los salarios adeudados por concepto del tiempo extra trabajado y por la restitución de los derechos eliminados por ley, tales como el pago de licencia por enfermedad y la restitución de derechos de su sistema de retiro.  Este último cobra mayor importancia, ya que la Policía no tiene derecho al Seguro Social federal.

La protesta policiaca ha ido incrementando su participación, alcanzando un 75% de ausentismo en un turno.  El gobierno de Ricardo Rosselló ha mostrado su total incapacidad para atender la crisis laboral en la Policía.

El secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera y la comisionada de la Policía, Michelle Hernández, han adoptado la peor estrategia para lidiar con el conflicto: ignoran y minimizan los reclamos de los policías. 

Señalan que no conocen las razones que motivan las ausencias, tratan de minimizar la protesta claramente organizada al catalogarla como “ausentismo”, excusan públicamente su proceder al señalar que han pagado varios millones de dólares de salario por tiempo extra adeudado. 

La mayoría de los policías no han recibido sus pagas completas y tienen conocimiento de cómo se favorece con el pago a los oficiales cercanos al secretario Pesquera, quien, a su vez, recibe un salario de privilegio en el gobierno.

Contrario al discurso oficial, los policías tienen derecho a protestar para reivindicar sus derechos.  Esta protesta rompe con el paradigma de que los policías, como servidores públicos no tienen derecho a la protesta.  El ser humano tiene derecho natural a luchar para que respeten sus derechos utilizando los medios que tengan a su alcance.  La huelga, el piquete, las acciones concertadas son parte fundamental de los métodos de lucha de la gente en cualquier sistema de gobierno.  La esclavitud se abolió, las constituciones de Puerto Rico y de Estados Unidos garantizan que a todo trabajador se le pague el salario acordado por las horas trabajadas, incluso la falta de compensación a tiempo presupone una paga adicional igual a la cantidad  adeudada como penalidad.

Héctor Pesquera subestima la capacidad de lucha de los gremios de policías.  De nada vale su trabajo al frente de la seguridad pública en Puerto Rico si ha demostrado no tener la capacidad ni la sensibilidad para negociar con los policías un asunto tan importante como lo es la justa paga y las garantías mínimas a su Sistema de Retiro.  Pesquera trata a los policías de la misma forma que trata a los criminales, los ignora y subestima su fuerza. Por esa razón está condenado a fracasar.

El gobernador tiene que tomar acción inmediata.  Despedir al secretario Pesquera, ordenar a la comisionada de la Policía negociar de buena fe y buscar los recursos donde sea para pagar el salario adeudado.  Mientras, la Legislatura debe tomar acción para atender el futuro de pobreza extrema que representa para los policías y los maestros no cotizar al Seguro Social federal.

Si el gobierno de Rosselló quiere evitar o minimizar los conflictos en Puerto Rico, tiene que comenzar reconociendo cuáles son los conflictos y quiénes son los verdaderos representantes de esos sectores en conflicto. Ignorándolos y subestimándolos no logra nada.  La clase trabajadora organizada y no organizada de Puerto Rico está siendo golpeada y sobre ella ha recaído el mayor peso de la crisis. El gobierno de Rosselló no tiene en su agenda “de diálogo” al mayor sector del país, la clase obrera.  Nos corresponde a los integrantes de esa clase obrera, empleados, desempleados y jubilados darnos a respetar, hacernos sentir, no quedarnos calla’os y mucho menos da’os.

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