Alejandro Lladó

Punto de vista

Por Alejandro Lladó
💬 0

Los procesos de residenciamiento y la economía

Después de un álgido debate, la Cámara de Representantes de Estados Unidos votó a favor de residenciar al presidente de Estados Unidos, acusado de abuso de poder, o, dicho de otro modo, de utilizar el poder de la presidencia para su provecho electoral; presionar con maniobras sinuosas a Ucrania para perjudicar a su rival político, el exvicepresidente Joe Biden y, paralelamente -con brazos de pulpo- poner piedras en el camino de la investigación que realiza el Congreso sobre su caja de Pandora personal.

Sin embargo, es poco probable que Trump sea removido del puesto, no por lo que haya hecho o no haya hecho, sino por una razón mucho más sencilla: la economía de Estados Unidos está en uno de sus mejores momentos en décadas, lo cual muchos atribuyen a Trump.

En discusiones de residenciamientos o remociones de jefes de estado, es imperativo estudiar las condiciones económicas y compararlas con otros momentos históricos similares.

El marco de referencia más antiguo es el proceso contra Richard Nixon, en 1974. Nixon renunció antes de ser enjuiciado, pero toda la discusión se encaminaba a ese desenlace. Durante ese debate, la economía de Estados Unidos estaba en recesión. La inflación sobrepasaba el 10%. Los votantes también estaban angustiados por la guerra de Vietnam. 

En los períodos de recesión, los votantes toleran menos y suelen exigir más de sus gobernantes. De hecho, puede concluirse que ese fue un factor que aceleró la renuncia de Nixon, la cual históricamente se le achaca  al escándalo de Watergate.

En el caso de Bill Clinton, que fue entre 1998 y1999, fue enjuiciado por haber mentido bajo juramento sobre una relación extramarital con la joven interna Mónica Lewinsky. 

Clinton fue exonerado en el Senado, lo cual puede ser asociado a que la economía estadounidense en la época era estable. La idea de un grupo significativo de votantes era “que el presidente es infiel no me preocupa, porque la economía está mejor que nunca”. En medio de una crisis económica, habríamos visto un desenlace diferente.

Igual, creo que es muy probable que el exgobernador Ricardo Rosselló, quien estaba bajo amenaza de residenciamiento cuando renunció en el pasado verano, no hubiese dimitido a su cargo en medio de una economía robusta. Sin dudas, las estrecheces de la economía y su larga cola de perjuicios fortalecieron el activismo social. El puertorriqueño promedio, cansado y defraudado, se tiró a la calle para exigir un Puerto Rico mejor.

            En el caso de Estados Unidos, el desempleo es el más bajo de los últimos cincuenta años, lo cual suaviza el descontento con el gobierno. De hecho, un numeroso grupo de votantes le da crédito a Trump por la estabilidad económica, aunque se le impute haber actuado por encima de la ley en distintas instancias.

Si a este presidente le hubiese tocado gobernaren una época de desasosiego económico, el Informe Mueller hubiera sido suficiente para removerlo de su puesto. 

      La suerte está echada y el río está revuelto. Ahora falta ver si conocemos el percal. 

Otras columnas de Alejandro Lladó

💬Ver 0 comentarios