Juan Dalmau

Tribuna Invitada

Por Juan Dalmau
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Los retos viejos del Año Nuevo

En el nuevo año, el gobierno de Alejandro García Padilla enfrenta grandes retos. En primer lugar, su compromiso de atender el tema del estatus colonial. En su programa de gobierno para la elecciones del 2012 el gobernador hizo un compromiso de convocar una Asamblea de Status. En su mensaje de Estado en abril del 2014 indicó que la Asamblea Legislativa actuaría con respecto al status de Puerto Rico. No obstante, ya a mitad del cuatrienio, el Gobierno aún no ha dado pasos para atender el reclamo mayoritario de los electores que en el pasado plebiscito repudió al actual status antidemocrático y de subordinación política. No ha habido voluntad del Poder Ejecutivo ni del Poder Legislativo para actuar.

En todo caso lo que ha habido son excusas y artimañas del Ejecutivo para aparentar movimiento sin dar un paso. El liderato del Partido Popular utiliza retóricamente la hoja de parra de la asignación de la administración de Barack Obama, para justificar la claudicación de una promesa de campaña. Veremos si este año se convocará la Asamblea de Estatus que exigen diversos sectores de todas las ideologías.

De no cumplir su promesa, el gobierno actual enfrentará una realidad superior y más ponderosa respecto a su vocación colonial. La transformación de la política internacional y hemisférica, en la que incluso Estados Unidos ha reconfigurado su relación con Cuba, abre la puerta a una reconsideración de la política estadounidense hacia Puerto Rico.

Otro tema sobre el tapete de la discusión pública será la llamada “reforma contributiva”. Puerto Rico necesita una reforma integral en aspectos contributivos que obligue a todos los actores económicos aportar en justicia y balance adecuado al fisco. Que se elimine la idea que algunos son sectores absolutamente exentos y otros llevan la pesada carga contributiva.

De otro lado, en las prioridades económicas del país ¿dónde están los “Empleos Ahora”? La realidad es que continúan reduciéndose al tiempo que cada día más puertorriqueños abandonan el país. En cuanto a los sectores laborales que cotizan en el sistema de retiro de empleados públicos, han visto el deterioro del mismo y enfrentan mayor inseguridad social. El efecto es un sector de jubilados más empobrecido.

No existe un plan de desarrollo económico. Ni la Asamblea Legislativa, en control del partido de gobierno, confía en las políticas económicas impulsadas por el equipo de asesores del gobernador. Algunos líderes del Partido Popular incluso han solicitado la renuncia del llamado gabinete económico.

Un plan de desarrollo económico no pue de ser una idea que galopa en las mentes de algunos privilegiados. Tiene que fundamentarse en una base de progreso integral que incluya a todos los actores económicos. Este plan debe estar acompañado de un plan de desarrollo social, que se fundamente en el fortalecimiento de la estructura educativa, el desarrollo cultural y una reestructuración gubernamental.

El desarrollo educativo debe fundamentarse en devolver la dignidad al magisterio. Los que tienen la responsabilidad de la educación, deben tener la autoridad decisional del uso presupuestario, con la participación de la comunidad educativa, estudiantes, padres y maestros. Que se nombren todos los psicólogos escolares y el Gobierno desista de incumplir su obligación y responsabilidad para con los estudiantes de educación especial.

En los asuntos culturales, es imperativo fortalecer la enseñanza de nuestra historia, y combatir la política de asimilación y transculturación.

La reestructuración gubernamental debe estar enfocada en un gobierno efectivo. El problema de la estructura gubernamental no es si es grande o pequeña, es si le sirve bien al país. Como dice el doctor en economía Francisco Catalá, el problema de la estructura gubernamental es la “dispersión administrativa”.

Todos estos retos son viejos problemas que deben atenderse con visión y voluntad decisiva. Este nuevo año nos ofrece la oportunidad para redirigirnos como país.

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