Jorge Oyola

Punto de vista

Por Jorge Oyola
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Los ricos de la pobreza en Puerto Rico

Por los últimos 19 años he seguido de cerca los comportamientos de la pobreza y de los gobiernos entrantes y salientes con relación a la pobreza y dependencia de nuestro país. La conclusión a la cual he llegado es que ha sido un fracaso total, por parte de ambos partidos que han estado en el poder. Hago un paréntesis para dar testimonio de que el Programa de Comunidades Especiales, bajo la exgobernadora Sila María Calderón, tuvo el objetivo de romper con la dependencia y a su vez disminuir la pobreza, además de crear capital social tan importante para un país.

Antes del huracán María, los niveles de pobreza en Puerto Rico fluctuaban entre 46%-48%. Luego de los huracanes Irma y María, este porcentaje ha ido en aumento dramáticamente. Pero, para los políticos, esos números no tienen importancia. Y me atrevo a decir que se sienten orgullosos de esos números, por lo cual no hacen lo necesario para disminuirlos. Esto se debe a que la pobreza en Puerto Rico genera riqueza.

He llegado a esta conclusión porque he visto cómo se utilizan los fondos que llegan como ayuda, cómo han sido usados en el pasado y ahora para enriquecerse con el dinero dirigido a ayudar a las personas más desventajadas de este país. Un ejemplo claro es la lucha de poder para ver quién controla el dinero y cómo no se les permite la participación a las comunidades y a sus líderes en las discusiones sobre las asignaciones de dinero.

Los procesos burocráticos van dirigidos a que las personas se cansen de seguir intentándolo. En cambio, para muchas organizaciones no comunitarias, compañías, allegados al gobierno y amigos, el camino siempre está limpio y las puertas abiertas. La experiencia es completamente diferente con las organizaciones comunitarias. A muchas de esas organizaciones no comunitarias y compañías se les da trato preferencial, ofreciéndoles toda la atención. Peor aún: se les asignan grandes sumas de dinero para hacer estudios y dar talleres cuyo fin es solo llenar hojas de asistencia y así poder entrar en el banquete del dinero destinado a las comunidades de Puerto Rico.

Los lideres de estas comunidades saben lo que hay que hacer y lo que se necesita para lograr que las comunidades y el país se reconstruyan de una manera justa, equitativa y con plena transparencia. El momento en el que vivimos es idóneo para luchar por ese espacio, no de suplicar, sino exigir el derecho que nos pertenece. No podemos permitir que utilicen la pobreza de nuestro país para aumentar sus riquezas. 

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