Jorge Bauzá

Tribuna Invitada

Por Jorge Bauzá
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Los tesoros protectores de nuestra isla

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho”. Antoine Saint Exupéry - Autor de El Principito

Puerto Rico tiene valiosos tesoros sumergidos que nos arropan con riquezas muchísimo más valiosas que los de piratas, corsarios y bucaneros. Son tesoros regalados por la naturaleza, esenciales para nuestro bienestar.

Están formados por ecosistemas como los manglares, praderas de yerbas marinas, playas arenosas, arrecifes de coral y otros, a lo largo de 800 millas de costa. Todos esos ecosistemas marinos proveen protección a la vida y a la propiedad contra los riesgos asociados a las tormentas y marejadas. Son fuente comprobada de energía limpia y renovable. Constituyen fuente de agua potable con potencial para la acuacultura y producción de alimentos. Proveen el beneficio de la recreación a todos los puertorriqueños y visitantes.

También, son fuentes de productos medicinales, como el Yondelis, un compuesto para combatir el cáncer, descubierto en una criatura marina de los manglares de la Parguera, en Lajas. En esa región sur, además, se desarrollan iniciativas lideradas por el Centro para Estudios Energéticos y Ambientales de la Universidad de Puerto Rico para extraer energía limpia, renovable e inagotable de las costas de Punta Tuna, en Yabucoa.

La conservación y buen uso de estos tesoros depende de las ciencias que lo estudian, de la investigación, la aplicación de conocimiento y la educación. Del desarrollo y la aplicación de leyes y reglamentos que apoyen el buen uso de los recursos marinos basándose precisamente en la mejor ciencia posible. Es por tal razón que, mediante proclama, el gobierno declaró a agosto como el Mes de las Ciencias Marinas en Puerto Rico. La proclama va más allá de un pergamino. Es un llamado a la acción.

Puerto Rico cuenta con los recursos para responder a ese llamado porque posee centros académicos de primer orden como el Departamento de Ciencias Marinas, UPR-Mayagüez, y el Programa de Biología Marina Costanera, UPR-Humacao. Además, tenemos el Programa de Manejo de la Zona Costanera, adscrito al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y el Programa Sea Grant de la UPR. Contamos con otros aliados como el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan y programas bajo la Reserva Natural de Investigación Estuarina de Bahía de Jobos. Como si fuese poco, a bordo están organizaciones comprometidas como la Sociedad de Ambiente Marino, Arrecifes Pro-Ciudad, Grupo Siete Quillas, Chelonia, Centro de Conservación de Manatíes de la Universidad Interamericana, Centro para la Restauración y Conservación de Costas/Vida Marina-UPR Aguadilla y otras entidades e individuos. Mis excusas para aquellos que no menciono por limitaciones de espacio. A todos expreso mi profunda admiración por su compromiso y dedicación. Todos aportan día a día, a la esencia y espíritu de esta proclama. Son la base y plataforma del llamado a la acción.

El Puerto Rico sumergido es igual a la extensión del Puerto Rico terrestre. Sus aguas territoriales duplican nuestra área geográfica. Ya no es un Puerto Rico 100 x 35. Se añaden recursos acuáticos imprescindibles que todos debemos valorar. Estoy convencido que parte de las soluciones a los grandes retos que enfrenta la isla están en los tesoros naturales de nuestro mar. Unámonos a la exhortación de la proclama a difundir el mensaje de protección y conservación de nuestras playas y recursos naturales para beneficio de ésta y futuras generaciones.

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