Nabal Bracero

Punto de Vista

Por Nabal Bracero
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Los trasplantes uterinos

El trasplante uterino consiste de una serie de operaciones donde se  trasplanta un útero saludable a una recipiente cuyo útero está dañado o ausente. Esta condición reproductiva constituye una forma de infertilidad definida como factor uterino absoluto. Tradicionalmente, estos pacientes han sido atendidos de forma sumamente exitosa a través de la fertilización in-vitro combinada con subrogacía gestacional. En Puerto Rico, dentro de un marco regulado, se han llevado a cabo decenas de casos de subrogacía gestacional sin problemas. Sin embargo, existen otras jurisdicciones y países donde los aspectos legales y económicos no permiten que la subrogacía sea fácil de ofrecer. Ante estos escenarios es que los trasplantes uterinos han surgido como una opción adicional para las pacientes de infertilidad uterina absoluta.

En el 2005 se reportó el nacimiento del primer bebé tras realizar un trasplante de útero procedente de una donante viva. Desde entonces, se han reportado más de diez nacimientos exitosos. Sin embargo, por cada nacimiento vivo, existen múltiples casos de intentos de trasplantes uterinos sin éxito. Ambos procedimientos, la remoción y el trasplante del útero, requieren largas horas de cirugía y un equipo multidisciplinario altamente entrenado. A continuación de las cirugías, se requiere de un monitoreo especializado para identificar y prevenir rechazo del órgano trasplantado.

Para enfrentar la escasez de donantes vivas, se han intentado los trasplantes con úteros de donantes cadavéricas. En septiembre del 2019, se reportó en Estados Unidos el segundo caso de un nacimiento vivo después de un trasplante uterino exitoso donde la donante fue una mujer fallecida. Los proponentes de esta alternativa de reproducción asistida están optimistas y esperan que estos avances técnicos faciliten la terapia con trasplantes uterinos, ya sea a partir de donantes vivas o cadavéricas. 

Aunque el trasplante uterino ha ido evolucionando adecuadamente, todavía se considera un procedimiento experimental y debe ofrecerse solo en centros con experiencia previa y dentro de un marco investigativo.  De igual forma, otros retos al considerar establecer esta alternativa como norma de cuidado médico surgen de la gama de controversias éticas que estos tratamientos generan. Algunas de esto dilemas son el reconocimiento de la infertilidad por factor uterino absoluto como una enfermedad, la comercialización del cuerpo de las donantes vivas y fallecidas y la probabilidad de conferirle a un varón la capacidad de gestar un embarazo a través de técnicas de reproducción asistida. Esperamos que nuestra sociedad y entorno político-legal progresen a la par con la ciencia para que estas opciones estén al alcance de la mayoría de nuestros pacientes en desventaja reproductiva.

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