Joel Acevedo

Tribuna Invitada

Por Joel Acevedo
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Los tres niveles de alerta situacional

Cerca de 120 mph, sus oídos agudos, sus manos tensas sobre el guía, sus ojos casi sin pestañar atentos a la pista y a los carros que van delante, detrás y a los lados. Su cerebro totalmente alerta para reaccionar rápido a cualquier contratiempo en el camino. Ha sido entrenado para actuar unas milésimas de segundos antes del imprevisto y para que este no lo sorprenda. Su vida depende de su capacidad de reaccionar rápidamente y saber como manejarse en medio de la situación adversa.

Lo descrito es la realidad de un piloto de carros de fórmula uno. Sin embargo, son destrezas que si las adquirimos y desarrollamos nos pudieran beneficiar a todos.

Saber reaccionar en medio de la situación que nos alcanza es más importante aún. Sabemos que los imprevistos no los podemos evitar, pero sí podemos entrenar nuestras mentes y cerebros para manejarse en medio de las crisis.

Recientemente leía un estudio sobre la resiliencia (capacidad de adaptarse a situaciones adversas) en el cual exponían a ratas de laboratorio a situaciones estresantes. Lo que diferenciaba a las que se adaptaban mejor que las que no la hacían, era que las primeras liberaban dopamina (neurotransmisor del aprendizaje, retribución y placer, entre otras cosas). En cambio, las segundas mostraban un comportamiento parecido al de los humanos cuando se deprimen.

La dopamina interactúa en los procesos de motivación y aprendizaje, generando gratificación y, sobre todo, un alto nivel de atención, concentración y enfoque. Tener la actitud correcta es el primer paso para poder manejarse en medio de la situación inesperada. Estar conciente en todos los sentidos como el piloto descrito al principio.

Según Endsley (1988, 1995, 2000) existen tres niveles de alerta situacional. La percepción, comprensión y proyección. La percepción se refiere a la actitud con que reaccionas ante esa situación que te alcanzó. El segundo nivel es comprensión. Se refiere a estar en tiempo presente sin mirar al pasado (a no ser que sea para implementar una solución que antes te funcionó) ni al futuro para preocuparte. El tercer nivel es la proyección que se refiere a la capacidad de ensayo y anticipación mental.

La proyección es el nivel más alto de alerta situacional y se logra a través del entrenamiento tal y como lo hacen los atletas. Ellos ensayan distintas situaciones de juego con las que, con gran probabilidad, se encontrarán en medio de la competencia.

Los eventos atmosféricos, situaciones de seguridad y otros, pasan día a día en nuestras vidas y es importante saber conducirnos. Entrenémonos cognitiva y físicamente para así estar preparados ante los imprevistos.

Cierro con unas palabras que escuché en una película: Lo paradójico de los imprevistos, es que se pueden evitar si se les hace un espacio en la planificación.   

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