Ada Álvarez Conde

Tribuna Invitada

Por Ada Álvarez Conde
💬 0

Los veteranos, una población invisible

Comenzamos la semana de los veteranos en Puerto Rico, hecho que cada vez pasa más inadvertido. Mientras, los sobrevivientes del regimiento 65 de Infantería, “los Borinqueneers” están en Corea del Sur, recibiendo un merecido reconocimiento. Sin embargo, pocos hablan de políticas públicas para los veteranos/as boricuas y su calidad de vida. Hablan de este grupo como hablan del Seguro Social, Medicare o Medicaid, que como son programas federales pues eso le toca allá y no acá.

Según el Departamento de Veteranos, existen en Puerto Rico 95,000 veteranos, de los cuales el 80% ha servido directamente en frente de batalla. En algún momento de la escuela secundaria, luego de ver la película GI Jane y de recibir un reclutador en la escuela, pensé que “servir”, podría ser una opción. Comencé a conocer militares y me enteré que no podría entrar por mi condición física y de salud.

En 2007 fui seleccionada para un internado en Washington, D.C., con el Departamento de Veteranos. Siempre que decía que era de Puerto Rico, me decían que teníamos grandes soldados, grandes valientes. Trabajé en el área de comunicaciones y tomé mucho entrenamiento sobre el estrés post traumático y otros traumas militares. Tuve consciencia de lo que era el sacrificio de entrar a una vida militar, donde sabes que entras y no sabes cómo sales o si logras sobrevivir.

Me di cuenta en los Estados Unidos que los veteranos hispanos estaban en desventaja porque todos los materiales sobre los servicios de salud en el hospital y Vet Centers, estaban en otro idioma, el inglés. ¿Y si la familia no sabe inglés? Me atreví a decirle al director que no era justo y eso conllevó que por un año estuviera trabajando desde Puerto Rico para Washington, D.C. como traductora de todos los materiales educativos y de servicios para veteranos hispanos de las guerras de Iraq y Afganistán en el Vets Center de San Juan.

Luego en clases de Historia con Jorge Rodríguez Beruff, hablamos del rol de Puerto Rico en las guerras y cómo siempre fuimos un punto estratégico militar en el Caribe. Llegó a mis manos el libro de Che Paralitici “No quiero mi cuerpo para tambor” sobre el servicio obligatorio, que entre las cosas, explica que las Becas Pell han estado sujetas a que los hombres firmen a favor del servicio selectivo.  También debemos tomar en cuenta quiénes forman parte de la Reserva o la Guardia Nacional en Puerto Rico, que en estos momentos está siendo liderada por primera vez por una mujer, Marta Carcana. Además, que si hablan poco de los veteranos, menos hablan de las  mujeres veteranas que son más de 8,000 en el País; ni de los jóvenes, que acceden a las campañas de reclutamiento para el servicio militar y la guerra para obtener beneficios que no hemos articulado como País.  

Luego descubrí que yo tenía en mi familia un veterano, tuve el honor de conocer a un hermano de mi padre cubano en Miami de 95 años que fue piloto en la Segunda Guerra Mundial. Debemos hacer más con este grupo importante en la historia del País. La decisión de entrar a la vida militar debe ser voluntaria y familiar, no estoy de acuerdo con la violencia y la guerra pero tenemos que garantizarles una vida digna a los veteranos boricuas.  

Los militares y veteranos nuestros se han destacado en Estados Unidos y el mundo, pero ya es hora que los veamos como son, hermanos y hermanas boricuas. Necesitamos asegurarnos que cumplan con suplir sus necesidades, que si un veterano no es atendido a nivel federal pueda tener recursos a nivel estatal, que tengan una buena calidad de vida, que tomemos en cuenta el entrenamiento que es y puede ser valioso para ponerlo al servicio de Puerto Rico,  Puerto Rico llegó a tener la cantidad más alta de "Wounded Warriors" de todo Estados Unidos, soldados que han perdido alguna extremidad o tienen una condición que afecte su sistema neurológico BI (Bran Injury) y tenemos veteranos con cáncer, que fueron expuestos a agente naranja. Tenemos escuelas, en las bases que quedan como Buchanan y una población militar en Puerto Rico que entrena aquí, hace su vida aquí y aporta económicamente a la isla.

Aprender de este grupo del que nadie habla y del que se tiene que hablar que  existe en cada comunidad puertorriqueña.  Me urge a atender esta población que para algunos es invisible, voluntaria o involuntariamente.  No es fácil estar a la merced de la guerra, de ponerse disponible o de haber servido por otras circunstancias negativas, no deseadas. Mi deseo es que nadie más tenga que enlistarse, porque sabemos las consecuencias de las guerras, pero debemos atender a sus soldados.

En los monumentos  y la historia que existe detrás del nombre de una reconocida avenida, está el sacrificio de los/as veteranos.  Debemos fuera de esta semana, siempre, darle los servicios y el reconocimiento en vida a estos seres humanos de bien. 

Otras columnas de Ada Álvarez Conde

💬Ver 0 comentarios