Jorge Colberg Toro

Elecciones 2020

Por Jorge Colberg Toro
💬 0

Lo urgente sobre lo importante

Uno de los procesos más importantes en la administración pública es desarrollar la capacidad de los gobernantes y los funcionarios con poder decisional, de utilizar el tiempo y los recursos de la forma más ágil y costo-efectiva posible. Esa responsabilidad adquiere mayor relevancia cuando hay pocos recursos y muchas necesidades.

Como toda administración, a la gobernadora Wanda Vázquez le han tocado innumerables retos, pero la realidad es que a ninguna administración le había caído sobre su mesa de trabajo el enorme reto de manejar las consecuencias de un terremoto de esta magnitud con sus subsiguientes episodios sísmicos que, hasta ahora, se han desarrollado con menor intensidad pero con imparable presencia.

Es aquí - en momentos de una emergencia nacional – en que los gobiernos se prueban porque el momento requiere atender, simultáneamente, múltiples asuntos cuyas ramificaciones se extienden y se manifiestan de diversas formas y en distintos lugares.

Por esa razón, la primera ejecutiva tiene que ser sumamente cuidadosa en el ejercicio de discernir a qué asuntos le va a dedicar su atención y esfuerzo estableciendo, claro está, un orden de prioridades.

Todos los asuntos que llegan a La Fortaleza son importantes, pero hay asuntos que requieren una mayor rapidez y prioridad en su respuesta, por la naturaleza de sus efectos o sus posibles consecuencias si se atienden de manera tardía. Eso se traduce en un concepto muy sencillo: hay que priorizar lo urgente sobre lo importante.

Hasta este momento, el gobierno de Puerto Rico y los municipios han respondido correctamente a este evento catastrófico que ha cambiado la vida de todos. La protección a la vida, la salud física y mental de los damnificados; la alimentación y la atención a menores y envejecientes, son fundamentales.

Sin embargo, hay un asunto que honestamente pienso la gobernadora debe revisar cuidadosamente y es el asunto del traslado de pacientes. Ciertamente el gobierno no puede obligar a nadie a moverse de un lugar a otro o a desalojarlos en contra de su voluntad si la persona - consciente de sus acciones - desea permanecer en lugares cercanos a sus respectivas residencias o refugios.

Sin embargo, cuando se trata de personas con condiciones de salud serias, pacientes de cáncer, enfermedades que requieren atención constante, que necesitan diálisis, medicamentos o que tienen condiciones especiales, el estado no debe ni puede ser flexible ni desatenderse de su obligación de ofrecerle a esos pacientes un cuidado de salud óptimo que, para este tipo de casos, difícilmente se pueda ofrecer bajo una estructura comprometida, un toldo, una carpa o un refugio.

Una cosa es ser flexible y condescendiente, pero otra cosa es ser negligente e irresponsable en el ejercicio del poder público. El traslado de pacientes y personas enfermas a centros de salud adecuados fuera de las áreas de peligro no es un asunto debatible, es la obligación del Estado. No esperemos a que perdamos una vida por indiferencia y dejadez para entonces querer remediar. Gobernadora: lo urgente sobre lo importante.

Otras columnas de Jorge Colberg Toro

💬Ver 0 comentarios