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Lupa al nexo de mala nutrición, estrés y aprendizaje

Por Rebecca M. Parodi-Rullán

¿Eres de esas personas que siempre busca comer saludable? ¿O te encanta comer “cuchifritos” y comidas rápidas? ¿Qué pensarías si te dijera que una mala nutrición puede afectar tu capacidad de manejar emociones como el estrés y hasta tu aprendizaje? Preguntas como estas despertaron el interés del Dr. Johnny Figueroa, un catedrático de la Universidad Loma Linda en el condado de San Bernardino, California, quien actualmente intenta descifrar los factores de mala nutrición que afectan el desarrollo adecuado del cerebro de un adolescente. En San Bernardino, como en muchos otros lugares, se observa una diferencia en el desarrollo del cerebro de acuerdo al lugar donde estos niños viven y se crían. Esto se debe, en parte, a diferencias en la calidad de la nutrición.

De su experiencia como hijo de padre médico, nace su pasión para ayudar a los demás. Además, durante su bachillerato, su fascinación por la investigación incrementó, ya que su profesor de biología explicaba la ciencia con experimentos científicos, lo cual le ayudaba a entender de dónde salía la información escrita en los libros. Aunque en algún momento consideró la medicina como profesión, estas experiencias que tuvo durante su bachillerato en la Universidad Adventista de las Antillas en Mayagüez, PR, lo llevó a encontrar la vocación por la investigación.

“Yo me considero una persona curiosa. Siempre me había interesado una profesión en la que pudiese ayudar a la comunidad de una manera creativa. Obtener un grado doctoral (PhD) es obtener una preparación formal y académica para contestar cualquier pregunta”, describió el Dr. Figueroa. Su grado de Ph.D. le brinda la oportunidad de darle rienda suelta a su creatividad. Además, un atractivo que lo llevó a seguir una carrera como científico fue la oportunidad de ofrecer mentoría a futuros científicos. A través de la mentoría, el Dr. Figueroa puede expresar su pasión por ayudar a otros. Es por esto que hoy día es profesor en la escuela de medicina de la Universidad de Loma Linda.

En su investigación, utiliza modelos animales y humanos para estudiar como la dieta (obesidad) afecta el desarrollo del cerebro en niños y adolescentes. En sus experimentos en animales, utilizando resonancia magnética (MRI), observó que las ratas obesas demostraban una disminución significativa en el tamaño del hipocampo, estructura del cerebro que es importante para la consolidación de memoria. En sus experimentos con humanos, su laboratorio está comenzando a estudiar y comparar los cerebros de niños adolescentes. Allí, al igual que en animales, utiliza diversas técnicas de MRI para comparar el desarrollo (estructura y actividad) del cerebro de adolescentes obesos y saludables de una manera no invasiva (sin causarle ningún daño al paciente). Ha sido a través de estos estudios que el Dr. Figueroa ha observado que la obesidad impacta negativamente el cerebro durante la adolescencia, periodo crítico de desarrollo.

Además, su laboratorio está comenzando a estudiar como la obesidad impacta el manejo de estrés. Su modelo animal son ratas adolescentes obesas, y en ellas observa cómo éstas no son capaces de responder adecuadamente al estrés, en este caso se utiliza olor de gato como estresor, en comparación con una rata de peso adecuado. Esta mal adaptación se pudiesen traducir a desordenes de estrés como ansiedad y depresión.

A través de estos y futuros estudios, se están intentado identificar los factores de obesidad que impactan el malfuncionamiento del cerebro. Ésta información será utilizada por Fig NeuroLab™, compañía creada por el Dr. Figueroa, con el propósito de buscar terapias nutricionales para ayudar a niños con problemas de sobrepeso. La meta principal es entender que factores están envueltos en el mal desarrollo del cerebro debido a obesidad para luego combatirlos o revertirlos con terapias nutricionales basadas en resultados científicos, también llamados productos nutracéuticos.

Por qué es importante su trabajo: Según la Comisión de Alimentación y Nutrición de Puerto Rico, para el 2014 la prevalencia de sobrepeso y obesidad entre niños y adolescentes está entre el 25% y 43%. Además, un 66% de los puertorriqueños mayores de 18 años se encontraban sobrepesos u obesos. Sabemos que la obesidad es un problema mundial y el trabajo del Dr. Figueroa tiene la capacidad de proveer un impacto inmenso a la medicina. El desarrollo de estos productos nutracéuticos tendrá el potencial de ayudar a niños obesos a sacar mejores notas, desarrollarse mejor socialmente y poder enfrentar retos de maneras más saludables.

Para mantenerse al día sobre los descubrimientos de Fig NeuroLab™ puede seguirlos a través de su página de Facebook: https://www.facebook.com/figneurolab/

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