Esteban Pagán Rivera

Prórroga

Por Esteban Pagán Rivera
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Magic evidencia que las sortijas no garantizan éxitos

La renuncia de Magic Johnson a la presidencia de los Lakers de Los Ángeles la noche del martes fue el capítulo final del circo que vivió esa franquicia en la temporada que culminó ayer.

Su salida se da a poco más de dos años luego de que fuera reclutado por la dueña Jeanie Buss. Como uno de los mejores jugadores en la historia de los Lakers, Magic llegaba como un tipo ‘de la casa’, con ese aura que solo puede cargar un cinco veces campeón de la NBA. Esa experiencia en la cancha, en teoría, se trasladaría a los despachos.

Pero no fue así. Johnson lleva gran parte de la culpa del fiasco de la primera temporada de LeBron James en L.A. Sus decisiones a la hora de montar la plantilla resultaron ser erróneas. D’Angelo Russell, seleccionado en el segundo turno del sorteo de novatos del 2015, fue cambiado en el 2017 a los Nets de Brooklyn y este año se convirtió en un all-star que llevó a su equipo a los playoffs. Johnson dejó marchar a Julius Randle al finalizar la pasada campaña, el pívot firmó con Nueva Orleans como agente libre, y completó su mejor temporada con un promedio de 21.4 puntos.

La renuncia de Johnson parece ser una sentencia de muerte a esa idea de que exjugadores legendarios pueden ser igual de exitosos en el escritorio. Ya sabemos cómo le ha ido a Michael Jordan como dueño de Charlotte, donde en diez temporadas el equipo solo ha logrado ir a los playoffs en tres ocasiones.

Un vistazo a los principales ejecutivos de los equipos más exitosos en tiempos recientes revela que esos puestos ya no son para exjugadores, sino para personas con otras características, más por la línea de gerencial, mercadeo o analítico. De la actual crema en la NBA, solo Danny Ainge en los Celtics de Boston se salva como un exjugador que ha conseguido éxito y estabilidad como presidente.

No hay un ejemplo más concreto que el de los Warriors de Golden State, cuyo presidente, Rick Welts, nunca jugó baloncesto profesional. Welts, por el contrario, fue un ejecutivo de mercadeo de la NBA que presidió los Suns de Phoenix y en el 2011 fue contratado por unos Warriors hundidos en la mediocridad.

Y así hay muchos casos más, como el gerente general de los Rockets, Daryl Morey, quien se graduó de ciencias de computadoras.

Es como si fuera la versión de Moneyball del baloncesto. Y los más afectados serán esos múltiples campeones de la NBA como Johnson, cuyas sortijas ya no les conseguirán trabajo.

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