Aida Vergne

Tribuna Invitada

Por Aida Vergne
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Mamá en los idiomas del mundo

¿Por qué la palabra mamá mantiene tan grandes similitudes a través de todas las lenguas del mundo? ¡Écheles un vistazo y se dará cuenta de lo mucho que                   se parecen incluso entre lenguas que no guardan relación alguna: mère en francés, mamá en español, mamma en italiano, Mutter en alemán, mai en portugués, mama en suajili, umame en zulú, umm en árabe, imeh en hebreo, moeder en holandés, moder en sueco y danés, amn en hindi y urdu, mitir en griego, mor en noruego, mat´ en ruso, me en vietnamés, mama en mandarín, mamma en koasati (lengua nativa americana hablada en Texas y Louisiana), y muchas muchas más!

¿A qué responde esta similitud? Pues bien, de acuerdo con el lingüista y fonólogo ruso Roman Jacobson, (1896 -1982), tal semejanza se debe al balbuceo de los bebés, que es básicamente el mismo en todas partes del mundo. Vamos por partes. Cuando los bebés comienzan a balbucear, los padres, de alguna manera se enfrascan en una especie de “baby talk” cuando "hablan" con ellos. ¿Verdad que sí? Es como si los padres ajustaran su forma de hablar a los balbuceos del bebé. Mientras, el bebito, que no ha adquirido su lengua -todavía- y su capacidad de expresión es "limitada" genera sonidos que los adultos reconocemos erróneamente como sílabas (ma - ma) cuando en realidad todavía no los son.

Para Jakobson la palabra madre se formó a partir del “baby talk" ma - ma y luego evolucionó en latín a mater. Además, tenga en cuenta, mi querido lector, que los bebés no son capaces de articular todos los sonidos de su lengua (¡hay sonidos mucho más complejos que otros!). De manera que las consonantes más sencillitas como la -M- y las vocales más fáciles - como la A- serán las primeras en producirse. Más aún, los bebés, en principio, no son capaces de generar grupos consonánticos complejos, sino combinaciones de consonante/vocal.

Cuando se une esa sencillita consonante [m] junto a la fácil [a] en un lindo balbuceo (ma, ma, ma, ma...) se produce lo que ya todos conocemos. Como bien apuntara Jakobson, ma-ma, es una palabra que se crea y se recrea una y otra vez, lengua tras lengua y bebé tras bebé, siempre de la misma forma. ¿Interesante verdad? Y hay más...

Universalmente los niños producen los sonidos [m] y [a] antes que otros sonidos, y luego vendrán la [b], [p], [n], [d] y [t], más o menos en ese orden. ¿Y por qué mamá primero que papá? ¡Ahhh! Pues Jacobson sugirió que en realidad los bebés lo que quieren es comer y que el vínculo con lo nutricio es muy poderoso. Es decir, que mamá y comida guardan una relación muy estrecha para el bebé (la lactancia por ejemplo). Piénselo un poco, ¿qué sonido producimos cuando algo está muy rico? ¡Mmmm!

El cuento corto es que la palabra mamá no es un vestigio de ninguna lengua ancestral, sino más bien ese deseo desmedido delos padres de asignarle a ese primer balbuceo, a ese primer conjunto de sonidos, un significado y de creer que en efecto nos están nombrando (por eso esta palabra es tan similar en todas las lenguas del mundo, porque básicamente todos los bebés comienzan a balbucear de forma similar independientemente de la lengua en que nazcan). ¿Y luego?, pues se concreta la asociación y ¡por supuesto que sí, mamá siempre será mamá! Feliz día de las madres.

¿Y papá? ¡Ese se lo cuento en junio!

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