Cezanne Cardona Morales

Tribuna Invitada

Por Cezanne Cardona Morales
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Mañana

Busco monedas en el carro para echar algo de gasolina.

Empiezo por la gaveta que está debajo del radio.

Encuentro una caja de chicles vacía, llaves viejas, tres chavitos prietos, el cargador del celular, el recibo de una farmacia -de esos que parecen pergaminos- y una carta del banco con mi estado de cuenta de hace unos días.

El más actual dice que tengo $2.37, nada en la cuenta de ahorros, y que me faltan dos días para cobrar de mis dos trabajos.

Pero solo no estoy.

Mi esposa y mis hijos están dentro de la casa buscando monedas en el fondo de la lavadora, en los bolsillos de la ropa sucia, debajo de los cojines del mueble y en la gaveta de los tereques.

Sé que en el bulto de su trabajo, mi esposa encontró dos dólares doblados, que mi hija localizó 35 centavos en el castillo de sus muñecas y mi hijo vino corriendo con 75 centavos que halló en su caja de Legos.

Pero aún nos falta, y estoy seguro que en el carro descubriré algo.

Tal vez sea porque no lo limpio con frecuencia o porque es el único carro que nos queda.

El otro se lo entregué al banco hace unos años porque no podía pagarlo.

“¿Y el crédito?”, me preguntaron.

“Yo no como crédito” les contesté.

Cerca de la palanca de emergencia encuentro otra peseta.

Debajo de los asientos hay más chavitos prietos, cartas de cobro sin abrir de mis préstamos estudiantiles, y un plato con bordes de pan que los nenes dejaron del desayuno esta mañana.

Yo no sé si esto sea suficiente para luchar en contra de la colonia, o de la Junta, o reúna los requisitos que pide la ortodoxia izquierdista del país para ser un héroe nacional.

Solo sé que alrededor de la mesa, mis hijos cuentan las monedas y celebran que a mañana, al menos, llegaremos.

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lunes, 3 de septiembre de 2018

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sábado, 4 de agosto de 2018

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