Chu García

Chuchazo

Por Chu García
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Manny Pacquiao se come el miedo y se bebe el cansancio

Keith Thurman habló tanta basura antes del combate, efectuado en el MGM Grand de Las Vegas, ante 14,356 parroquianos, que le mordió el orgullo a Manny Pacquiao e intentó también patearle el orgullo.

¿Resultado? El viejito se transformó en profesor y lo llevó al aula de clases, convirtiendo el ring en una pizarra y sus puños en tiza de blanca pureza.

Desde que se trepó en la tarima acordonada, se notó de inmediato que Pacquiao no perdería tiempo en lanzarse al ataque, su marca de fábrica, y con combinación de izquierda y derecha lo lanzó a la lona, avisándole que si deseaba conservar la faja super liviana de la AMB tendría que jugarse el físico.

Thurman, veloz, de defensiva buena, cometió el error de dudar en demasía y de telegrafiar sus envíos, amagando demasiado su jab y recto de derecho, sin acordarse quizá que el filipino domina el resguardo por sus movimientos en ángulos, perfilándose y yéndose en reversa con la guardia alta.

El entonces monarca, invicto en 29 pleitos y quien realizaba su quinta puesta en juego del título que le ganó a Robert Guerrero en marzo de 2015, logró conectarle derechazos duros a la cabeza sin ponerle en aprietos, y del séptimo en adelante apretó el acelerador ofensivo, consciente del cansancio de Pacquiao por tanta actividad, dominando este, el octavo y el noveno.

Sin embargo, un zurdazo de Manny al abdomen a mediados del décimo lo puso al borde del KO, quitándose él mismo el protector bucal en búsqueda rápida de oxígeno, pero tuvo la suerte que la fatiga evitó que cayera nuevamente, a la vez que su rostro, sangrante por la nariz, dibujaba el miedo y la vergüenza de ser vapuleado en momentos que le lucían favorables.

Por experiencia y valentía, Pacquiao lo mantuvo a raya en el 11 y 12, aunque estaba exhausto y sus pómulos empezaban a inflamarse; o sea, que la sangre pesa más que el agua y en toda su carrera ha sabido, sin desplantes, comerse el miedo y beberse el agotamiento.

La decisión dividida, 114-113, por culpa del juez Glenn Feldman, que ha oficiado 1,038 peleas, fue injusta, ya que Pacquiao, al menos, dominó por cuatro puntos.

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