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Por Chu García
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Mantequilla Nápoles: el mejor boxeador cubano

Cuba siempre ha tenido estrellas del boxeo, sean profesionales o amateurs, y resulta imposible no mencionar a los reyes universales Kid Chocolate, Kid Gavilán, Luis Manuel Rodríguez y Sugar Ramos, más un pegador bestial como Florentino Fernández, apodado El Buey, al que le robaron su búsqueda del cetro mediano ante Gene Fullmer, en Odgen, Utah, cuna de este en agosto de 1961.

Sin embargo, ninguno alcanzó la lumbrera de Mantequilla Nápoles, fallecido el viernes pasado en México, a los 79 años, país que le abrió su alma, obligándole a naturalizarse y erigirse como ídolo para todos los tiempos.

Nápoles abandonó su patria junto con Ramos, Ángel Robinson García y Puppy García, bajó la férula del prestigioso periodista Cuco Conde, al prohibirse el pugilismo rentado.

Luego de un tiempo en Miami, se radicó en el país azteca, adoptando sus costumbres, y entregándose a la tequila y marihuana con ahínco, lo que no evitó que se convirtiera en el terror de la categoría liviana, obligando al puertorriqueño Carlos Ortiz a sacarle el cuerpo, teniendo que subir a welter y coronándose frente a Curtis Cokes, luego de 62 combates, quedándose con los cinturones de la AMB y CMB.

Mantequilla, que últimamente padecía de hipertensión, diabetes y Alzheimer realizó 15 defensas, aprovechando su finura y pegada fuerte, pareciendo una copia de Sugar Ray Robinson, y amasando un récord de 81-7, con 54 nocauts.

Fue tanto su dominio que cometió el atrevimiento de desafiar al soberano mediano Carlos Monzón, sin importarle la escalada de dos categorías, perdiendo por KO’T al quedarse en su rincón en el séptimo asalto, aduciendo que desde el cuarto giro había recibido mucho castigo por tener un ojo lastimado por culpa del pulgar del guante del argentino.

A favor de Mantequilla, empero, fue el hecho, según me confesara el colega y amigo, Toño Hernández, as del diario deportivo ESTO en aquella época, que Monzón se enteró la excelente condición de su retador, y simuló una lesión que provocó la postergación de tres semanas del pleito producido por el actor francés Alan Delon.

Mantequilla, indisciplinado por naturaleza, se quedó en París y entrenaba con tragos y mujeres en sala de fiestas El Lido, lo que, obviamente, aumentó su desventaja física frente a su verdugo y fin de la historia.

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