Eduardo Villanueva

Tribuna Invitada

Por Eduardo Villanueva
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María nuestra abanderada

El 22 de diciembre de 2017 se celebró el día de la bandera de Puerto Rico. Existe polémica sobre quien fue el padre conceptual de la bandera. La mayoría piensa, entre ellos Don Pedro Albizu Campos, que fue Antonio Vélez Alvarado. Otros dicen que fue Pachín Marín y otros Terreforte, porque ellos escribieron e insistieron en la idea de que la bandera de Puerto Rico con los colores invertidos de la de Cuba, fuera adoptada como nuestra bandera, como en efecto lo fue. El debate es intrascendente, entre otras cosas, porque Betances decía que lo primero es conseguir la independencia de la patria, luego cualquier trapo sirve de bandera si fuera necesario. La frase es fuerte, pero es un reto para ir a lo esencial sin desviarnos en discusiones bizantinas.

Las tres franjas significan los ideales de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y fraternidad. Los tres ideales son más pertinentes que nunca en el momento que vive Puerto Rico. Desde los orígenes bíblicos, aun los seres creados ansiaron la libertad, incluso a costa de perder el paraíso como se cuenta que ocurrió. Adán y Eva prefirieron comer del árbol del bien y del mal, a perder la oportunidad de conocer por si mismos lo que les estaba vedado. La igualdad es una aspiración de preservar la dignidad del ser humano. Sabemos que no todos los hombres y mujeres son iguales. Los distingue su genética, su inteligencia, su fortaleza, su educación, su ambiente cultural y sus potencialidades. Algunos son más fuertes porque tuvieron más oportunidades de desarrollo y desarrollaron su potencial creativo. Otros son más débiles relativamente, porque fueron explotados, se les negó un ambiente que permitiera desarrollar plenamente, las potencias que Dios o la naturaleza proveyó. Son iguales en cuanto a la dignidad de la persona y el derecho pleno a que se les otorgue trato igual en el reclamo de cualquier derecho humano.

El tercer ideal es la fraternidad, esta se vive cuando se aprende a respetar la diferencia, a comprender que todos tenemos derecho a ser libres, a lograr una base material mínima que nos permita crear, trabajar, educarnos, para contestar preguntas y superar concepciones erróneas, conceptos mal aprendidos que deforman nuestra personalidad cuando no se cobra conciencia de ellos, o son enseñados para manipularnos y hacernos dependientes. Solo se es hermano de quien se conoce y se respeta por lo que es, no por lo que tiene. Esos son los tres ideales encarnados en los colores y las franjas de la bandera de Puerto Rico y la de Cuba.

Celebramos este día bajo los estragos de María, con comunidades aun sin luz, sin alimentación adecuada, sin empleo e incluso sin garantía plena de agua sana y potable. María es abanderada de lo que podemos hacer cuando nos unimos y nos decidimos a vencer a base del trabajo, del esfuerzo y del desarrollo del ingenio para parir nuevas respuestas a problemas viejos. María no nos enseñó a ser generosos pero creó las condiciones para que lo seamos con discreción y desprendimiento. Hay algo de humillante en tener que pedir lo básico para subsistir. Lo es menos cuando tenemos consciencia de lo que aportamos cuando podíamos, de que somos una nación generosa que da también a otros pueblos que necesitan, que estamos compuestos de seres nobles y valiosos que han contribuido a la paz y el desarrollo del mundo donde quiera que hay un puertorriqueños de buena voluntad. María no nos hizo buenos, en general ya lo éramos, pero si nos facultó para preservar los ideales de la bandera: la libertad la igualdad y la fraternidad. 

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lunes, 25 de diciembre de 2017

María nuestra abanderada

El licenciado Villanueva comenta sobre el origen del a bandera de Puerto Rico en su aniversario y sobre los retos de país tras el golpe del huracán María.

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