Ari J. Feliciano Pérez

Tribuna Invitada

Por Ari J. Feliciano Pérez
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Más armas legales, ¿más crimen?

Se habla mucho, se escribe en el periódico, se comenta en las redes y se dice durante las vistas públicas que hacer del proceso de posesión de armas al ciudadano responsable uno más justo y económico, aumenta la criminalidad. Se dice que “entre más armas, más criminalidad”.

Pero, ¿es cierto esto? ¿Cómo podemos verificar si un planteamiento es cierto? Pues, como en todo en la vida, utilizamos datos para poder verificar los planteamientos. En cada una de las intervenciones del Departamento de Justicia y de la Policía en vistas públicas sobre la ley de armas, los representantes alegan que la criminalidad aumenta si se aplican cambios a favor del ciudadano. Estas dependencias carecen de bases que sustenten estas alegaciones.

La ley de armas de 1954 en Puerto Rico se implantó para reprimir la insurgencia luego del levantamiento de 1952. Era una ley increíblemente restrictiva pues tomaba años obtener un permiso. La misma nada tenía que ver con la criminalidad.

En el año 2000 se modificó la ley draconiana y se obligó a la Policía a terminar los procesos en no más de cuatro meses. Pese a las apocalípticas predicciones de dichas agencias, el crimen no aumentó en los años subsiguientes.

En 2010 y 2011 la criminalidad tuvo un aumento dramático. De 800 homicidios aumentó a más de 1,200 homicidios, aumentando la razón de asesinatos, de 20 por cada 100,000 habitantes, a 30 por cada 100,000 habitantes. Aunque nada tenía que ver con la cantidad de armas, se propuso más medidas restrictivas como la solución.

Afortunadamente, la solución implantada fue mejor trabajo de campo de parte de la Policía, mejores investigaciones  y trabajos de fiscalía. Otras soluciones socio-económicas también fueron atendidas pero no se les dio seguimiento.  El resultado fue una baja en la criminalidad a casi la mitad. En 2013, la razón de crímenes era de 17 por cada 100,000.

Hoy en Puerto Rico hay más armas legales que nunca antes. Los niveles de criminalidad se han mantenido estables (aunque todavía muy altos), con 650 homicidios por año. No hay una correlación (y mucho menos causal) entre cantidad de armas legales y criminalidad. Si comparamos con otras naciones es aún peor. En Estados Unidos, la razón de homicidios es de 4.5 por 100,000. Ellos tienen muchísimas más armas por persona y sus leyes son más laxas. En el caso de Canadá, con leyes muy parecidas a las de Puerto Rico, tienen dos casos por cada 100,000 habitantes.

¿Y las masacres? En Puerto Rico las masacres están relacionadas al bajo mundo y no son comparables con las de otros países. No hemos tenido las llamadas masacres que victimizan por causas de raza, religión o a veces ni siquiera tienen una explicación.

El caso de Suiza es más contundente. Ellos, al igual que Canadá, tienen una cantidad de armas de 45 por cada 100 habitantes (En Estados Unidos es de 90 por cada 100). Los rifles de los suizos no son las versiones civiles del armamento militar. Los suizos mantienen los rifles del ejército en sus casas. Cuando terminan su servicio militar, muchos compran sus rifles al gobierno y se quedan con ellos. Estos son los rifles automáticos prohibidos en Estados Unidos. ¿Matanzas? ¿Crímenes con armas de fuego? Casi inexistentes.

Por eso, cuando alguien realiza un planteamiento de “más armas legales, más crímenes”, hay que evaluar más allá de “lo que les parece que tenga sentido”. Nuestros sentidos nos pueden fallar, recuerde, la Tierra no es plana. Para eso están la ciencia y las estadísticas, para distinguir lo real de lo imaginario,  de lo que “tiene sentido” o lo que “nos parece evidente”.



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