Manuel Martínez Maldonado

Punto de vista

Por Manuel Martínez Maldonado
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Matando el globo

Celebramos el pasado septiembre 250 años del nacimiento de uno de los científicos más grandes de la historia: Alexander von Humboldt. Sus conocimientos de biología, física, química, matemáticas y astronomía le permitieron proponer y sostener que las leyes del universo mantienen un lazo indisoluble entre el mundo biológico y el geológico. No solo eso, sus estudios pioneros en las ciencias sociales le dieron autoridad para promulgar la gran idea de que todos los pueblos de la Tierra son la misma raza y que ninguna es superior a otra ni en cultura ni en inteligencia y, por lo tanto, no pueden ser dominantes unas sobre otras.

Humboldt era también firme creyente en que las humanidades y las ciencias eran un binomio inseparable, fundamental para entender el mundo natural y la humanidad. Su optimismo lo condujo a creer que todo el mundo entendería y apreciaría la naturaleza y las ciencias. En eso falló.

En los Estados Unidos, ha tomado más de una década para que solo el 70% (encuesta de la Universidad de Yale y George Mason de 2018) estén “preocupados” por el calentamiento global. Según NBC, solo seis de cada diez personas admiten que el problema lo han causado los humanos, y, a pesar de la contundente evidencia científica, solo 48% cree que el cambio climático está causando problemas de salud. 

Una de las razones para ello descubiertas por las investigaciones sociales es que muchos creen que el calentamiento global “ocurre lejos de casa”. Sí, aquí en Puerto Rico lo sabemos. El calentamiento de las aguas oceánicas cerca de África ayudó a traernos a Irma y a María, y la salud de todos nosotros se ha afectado. Hay que entender: se llama calentamiento global porque afecta todo el globo. Si no resides en Marte te afectará tarde o temprano.

En Estados Unidos el problema reside en la Casa Blanca y en el Congreso. El presidente, que no cree ni en la ciencia ni en las humanidades, ha llamado el problema una farsa o un engaño (“hoax”) y ha sacado al país del Acuerdo de París, que une a 197 países con el propósito de controlar las emisiones insalubres que causan aumentos en la temperatura de modo que esta no suba más de 1.5o centígrados sobre los niveles preindustriales. Controlar la contaminación es absolutamente necesario en todos los países. El nuestro no es excepción. 

Los votantes en Estados Unidos (aquí también) son parte del problema. En una encuesta de The Wall Street Journal/ NBC, solo 71% de los demócratas y 41% de los independientes creen que el calentamiento requiere acción correctiva inmediata. Peor aún: solo el 15% de los republicanos, los que votaron al presidente, cree en el cambio climático. El presidente no tiene idea: cuando hace frío deduce que “el calentamiento global es un engaño”; sus senadores siguen esa línea de argumento y llevan bolas de nieve al Senado como evidencia de que no hay cambios ambientales. Al final, estos y otros a través del globo serán responsables de que partes del planeta mueran.

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miércoles, 6 de noviembre de 2019

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