Nathaniel González Santiago

Tribuna Invitada

Por Nathaniel González Santiago
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Medicina natural para la economía de Puerto Rico

Nuestra naturaleza es la medicina que necesitamos para inyectar cientos de millones de dólares a la economía de Puerto Rico, sin efectos negativos secundarios. Esta no es una mera expresión en el vacío romántico de la conservación y el valor de la naturaleza.

Veamos algunos ejemplos. En su informe de 2017, la Outdoor Industry Association indica que el consumidor de Estados Unidos gastó $887 mil millones en actividades al aire libre, lo que a su vez generó 7.6 millones en empleos directos. Por último, y a propósito del proclamado año de las aves, el Festival de Aves de Ohio realizado en  2017 generó cerca de $40 millones para la economía local en solo 10 días. Estos ejemplos evidencian que es tiempo de descartar el antiguo discurso de que el progreso significa destrucción de recursos y de una vez por todas afirmar que la protección de recursos es progreso.

En los pasados años una industria -el turismo- ha sido punta de eje para dos administraciones diferentes. Aún así continuamos desperdiciando el gran potencial de nuestra isla. El estudio “Economía del Visitante: gobernanza y manejo del destino” realizado por Foundation for Puerto Rico nos indica que aún no tenemos un perfil claro del visitante, sus intereses y en qué áreas impacta con su dinero. La falta de información sobre este tema nos impide ver lo que todo amante de la naturaleza sabe: nos gusta viajar, descubrir y ayudar a la economía local.

La propuesta es simple: expandir la oferta a esos amantes de la naturaleza, no solo para que nos visiten en una parada de crucero, sino para que se queden semanas intentando disfrutar de las maravillas de nuestra isla. Esto implica ampliar la visión tradicional de nuestros recursos naturales, para incluir no solo las playas, sino diversificar la visita a bosques, humedales, fauna y flora, que son atractivo principal para este tipo de turista.

Esta nueva oferta permitirá al visitante descubrir nuestra comida, agricultura, música, cultura, arte, tiendas y sobre todo a nuestra gente. Impactará positivamente a municipios grandes y pequeños, hoteles, paradores, restaurantes, chinchorros, taxistas, etc.

En la última encuesta del Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los Estados Unidos podemos ver el promedio de aquellos que disfrutan de la observación de la naturaleza versus los ingresos del hogar: 30% ($35,000 - $49,999), 37% ($50,000 - $74,999), 35% (75,000 - $99,999), 37% ($100,000 o más). Esta información nos reitera que este es un sector con gran capacidad adquisitiva que busca nuevas experiencias que nosotros podríamos suplir. Lamentablemente, aún no se han tomado los pasos necesarios para garantizar que estos recursos cumplan con las expectativas de los puertorriqueños y menos aún de los visitantes.

Puerto Rico, famoso por sus playas, no cuenta con recursos para mantenerlas en óptimas condiciones, trabajo que pormucho tiempo ha recaído sobre organizaciones y comunidades que se esfuerzan para que las mismas estén disponibles a todos, incluso a la vida animal que depende de ellas.

Nuestro icónico Yunque -protector ante huracanes- ha sido de los pocos lugares que ha recibido el respeto que merece, aunque en este momento se recupera de sus pasadas luchas. Pero todo aquel que disfruta de la naturaleza sabe que hay mucho más que descubrir en nuestra isla: humedales, lagos, ríos, cuevas, bosques lluviosos y secos, que mientras nos sirven de lugares de esparcimiento tienen un rol fundamental en nuestra sobrevivencia y eso no tiene precio.

Todos estos lugares sufren grandes problemas de accesibilidad, promoción y protección. Son estos mismos lugares los que nos ayudaran a lidiar con las sequías, las inundaciones, el cambio climático, todos los cuales impactarán negativamente cada uno de los sectores de la sociedad, hecho que no es cuestionado por la comunidad científica.

No necesitamos que estos recursos se coloquen en una caja de cristal que solo se puedan ver de lejos. Necesitamos que se reconozca su importancia tanto ecológica como económica, se aprovechen responsablemente de tal manera que permita a todos conocer qué nos hace especial en relación al resto del mundo mientras garantizamos su permanencia y sostenibilidad.

Sé que en el momento que conozcamos mejor a Puerto Rico, el orgullo de haber nacido aquí crecerá aún más y nos impulsará a dar el máximo por nuestro país.

Propongo que el gobierno sea un ente facilitador a la propuestas presentada, no necesariamente en una capacidad financiera, sino como un líder que escuche a todos, tome decisiones basadas en hechos y datos con una visión clara del Puerto Rico que todos queremos, teniendo en cuenta cómo un poco de medicina natural podría ayudar a enfrentar un futuro incierto, a unir fuerzas y a sanar viejas heridas.    

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