William Naylor

Tribuna invitada

Por William Naylor
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Medios estatales de Rusia y China en América Latina y el Caribe

El investigador Asociado en Global Americans, Emiliano Segura, es coautor en esta columna.

Los medios de comunicación que son propiedad de los estados de Rusia y China han expandido su presencia en América Latina y el Caribe. ¿Encontrarán entre los lectores de América Latina y el Caribe una audiencia fiel?

RT en Español, por ejemplo, ha sido exitoso en adquirir nuevos seguidores, creciendo más rápido que cualquier otra emisora de canales extranjeros en el hemisferio. A finales de 2016, RT en Español estaba disponible en casi todos los países de América Latina. Al día de hoy, 27 proveedores de televisión de cable ofrecen a sus suscriptores RT en Español como un canal separado, y el canal de YouTube de RT en Español tiene casi 4.5 millones de espectadores mensuales y aproximadamente 400,000 suscriptores.

El problema no es mayor competencia entre canales, al contrario, eso siempre es bienvenido en el libre mercado. Pero al ser propiedad de gobiernos no democráticos, estos medios avanzan agendas ideológicas y nacionales específicas opuestas a los ideales de democracia que tanto han luchado por defender los países en el continente americano.

Además de Rusia, China también ha incursionado en el sector de los medios en la región. Un informe de 2017 del National Endowment for Democracy detalla la presencia de los medios chinos en las Américas: “Xinhua ha establecido 21 oficinas en 19 países en América Latina y el Caribe. El medio afirma que 200 medios de comunicación regionales se suscriben a Xinhua, además de 200 suscriptores adicionales no mediáticos que incluyen el Ministerio de Cultura del Perú”.

Hace dos semanas, Global Americans lanzó una nueva iniciativa dedicada a rastrear una tendencia preocupante en las Américas: información falsa o notas engañosas, disfrazadas bajo reportaje objetivo de noticias y que es publicada en español por medios estatales rusos y chinos. El servicio de la organización, titulado “Mentiras y Distorsiones: el seguimiento de noticias falsas de Rusia y China en América Latina”, monitorea la cobertura de RT en Español y Sputnik Mundo de Rusia y Xinhua y People’s Daily de China.

Estas son algunas de las declaraciones más interesantes y preocupantes que hemos observado:

• Sputnik Mundo publicó un artículo ofreciendo un pronóstico de las elecciones presidenciales del primero de julio en México con comentarios de una empresa de consultoría que no existe.

• Xinhua publicó un artículo elogiando al gobierno venezolano por combatir el narcotráfico y en donde se ignora por completo el hecho de que altos funcionarios del gobierno y familiares de Maduro están directamente ligados con el tráfico de drogas.

• RT en Español afirmó que el gobierno de Estados Unidos activamente busca un cambio de régimen en Venezuela debido a las reservas de petróleo de ese país. La “fuente” del artículo, Abby Martin, no es ajena a declaraciones de carácter dudosas. Por ejemplo, Martin ha dicho que los ataques del 11 de septiembre forman parte de una conspiración del gobierno de Estados Unidos.

• RT en English afirmó que el propósito del reciente viaje del vicepresidente Mike Pence a América Latina fue reunir apoyo para una invasión militar en Venezuela.

Observando la proliferación de notas como estas, la propaganda ha adoptado una forma distinta. Las redes sociales y las múltiples fuentes de información han obviado las tácticas tradicionales para promulgar desinformación. Hoy, los gobiernos y los medios estatales explotan múltiples plataformas para sombrear la verdad o difundir mentiras que explotan divisiones y prejuicios preexistentes y avanzar agendas políticas y geoestratégicas.

La gran mayoría de los artículos publicados por medios de propiedad rusa se enfocan, como se pudiera haber esperado, en Venezuela o las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Los cuatro artículos que hemos etiquetado como “Falsos” proceden de RT o Sputnik.

Mientras tanto, los artículos que son publicados por medios de información que son propiedad china tienden a ser más sutiles en sus esfuerzos de desorientación y se enfocan en resaltar los esfuerzos de China para aumentar su presencia económica en América Central y el Caribe e impulsar proyectos de infraestructura en América del Sur.

Aunque los medios de comunicaciones rusos y chinos ya disfrutan de audiencias significativas en el hemisferio, su labor es aún más efectiva para difundir información errónea cuando aparece en medios locales, ya sea a través de una publicación textual o al fungir como las fuentes de base para otros artículos. Cuando esto sucede, el lector pierde el beneficio de poder elegir activamente cuando o no leer un artículo publicado por un medio de comunicación estatal.

Como ciudadanos de una región que defiende en gran medida los valores de la democracia, los derechos humanos y un público informado y comprometido, es imperativo que sigamos señalando desinformación cuando la detectamos; la labor es igualmente importante para la supervivencia de nuestras democracias, así como lo es para nuestra propia capacidad de ser ciudadanos responsables.

No cuestionamos el derecho a la libertad de expresión de las organizaciones en la mira, pero creemos que es sumamente importante alertar a sus lectores sobre publicaciones que son claramente falsas o engañosas y que buscan socavar la democracia, los derechos humanos y la cooperación multilateral en el hemisferio.

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