José M. García Rivera

Punto de vista

Por José M. García Rivera
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Megatormenta Ciara: un fenómeno invernal extremo para Europa

Las noticias del impacto de la conocida tormenta Ciara en partes de Europa han recorrido el mundo, y no es para menos. Sus impactos fueron tales que hay fallecidos en diversos países, desde el Reino Unido hacia tan al este como Polonia, y Eslovenia en la costa del Mediterráneo. Cientos de vuelos fueron cancelados en aeropuertos tan importantes como los de Frankfurt y Amsterdam, y otros tantos sufrieron atrasos, desviaciones, y/o incomodidad a los pasajeros debido a turbulencia fuerte y prolongada. En términos breves, Ciara provocó inundaciones extensas en el norte de Inglaterra, marejadas e inundaciones costeras en las islas británicas y la costa occidental del continente europeo, daños por vientos de intensidad huracanada, y otros efectos asociados al paso de un evento meteorológico de gran escala. 

El nombre de este sistema fue asignado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office), la cual habitualmente asigna nombres a fenómenos extratropicales de alto impacto para aquella región. Esta práctica se asemeja a la que conocemos en Puerto Rico respecto al nombramiento de tormentas tropicales y huracanes. En Estados Unidos, The Weather Channel lleva varios años asignando nombres a tormentas invernales pero, contrario al caso del Reino Unido, en la nación norteamericana estos nombres no son reconocidos oficialmente por el Servicio Nacional de Meteorología. 

Ciara fue un ciclón extratropical, que no es otra cosa que una baja presión acompañada de frentes fríos y cálidos. Estos ciclones son comunes en las latitudes medias y usualmente son más fuertes en el invierno debido al gran contraste de temperaturas que los ayuda a intensificarse. Normalmente, los vientos que generan estos ciclones son menos fuertes que los de la mayoría de los huracanes, ya que en un ciclón extratropical los vientos se concentran mayormente bastante arriba de la superficie. A pesar de esto, algunos ciclones extratropicales se ponen tan fuertes que pueden causar grandes ráfagas en la superficie, como fue el caso de Ciara. La otra diferencia con los huracanes es que los ciclones extratropicales tienen sus vientos fuertes lejos del centro y cubriendo amplias zonas. 

La tormenta Ciara tuvo sus orígenes meteorológicos sobre el este de Estados Unidos, donde durante el 7 de febrero generó ráfagas de hasta 60mph en la costa de Nueva Inglaterra, causando tornados en partes del sur de ese país y atrasando vuelos en aeropuertos como el de Newark. La tormenta cruzó el Atlántico Norte mientras se intensificaba para impactar severamente a Europa. Con una presión mínima de 943mb, Ciara generó ráfagas de sobre 130mph en partes de Francia e Inglaterra. Son números impresionantes, pero cabe mencionar que esta presión en un huracán equivale a un fenómeno categoría 4 en el Atlántico, capaz de generar vientos mucho más intensos (sostenidos de 130-156mph en una zona mucho más pequeña) que los que provocó Ciara. Otro efecto asociado, pero indirecto, de este evento fueron los vientos extremadamente fuertes a nivel de vuelo en el Atlántico Norte, los cuales favorecieron récords de tiempos de vuelo más cortos entre Nueva York y Londres. El famoso “jetstream”, o la corriente de aire a chorro a 30,000 pies de altura, estaba tan fuerte que muchos vuelos rumbo a Europa llegaron antes de tiempo a sus aeropuertos de destino. 

Tormentas como Ciara ocurren durante los inviernos en lugares como Europa, América del Norte y el noreste de Asia. Lo que destaca a este evento fue su gran intensidad, duración y extensión geográfica. Estos mismos fenómenos en el Atlántico Norte generan las fuertes marejadas que experimentamos en la costa norte de Puerto Rico durante estos meses. Lo cual demuestra que estamos conectados a eventos meteorológicos que ocurren a miles de millas de nuestras costas. 


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