Joel Acevedo

Tribuna Invitada

Por Joel Acevedo
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Mejorar la memoria

¿Se puede mejorar la memoria? ¿Puede un individuo captar más información en menos tiempo? ¿Ser más ágil? Estas son preguntas frecuentes que me gustaría responder aquí.

La retención de información parece difícil de conseguir porque depende de elementos determinantes para que se consolide en la memoria. Hablamos, primero, de captación. Para lograr retención debe haber data captada u obtenida. La captación es colectar o ganar, en este caso, información. Se logra a través del proceso de atención, que requiere entrenar nuestras mentes para prestar atención, focalizar. No existe una cognición deficiente; existen mentes y cerebros no entrenados.

El cerebro humano tiene propiedades para mejorar su capacidad de captación y, así, de retención. Nuestros patrones diarios juegan un papel determinante en ese proceso. El cerebro y la mente necesitan ejercitarse a diario para mantener el rendimiento adecuado. El cerebro no tiene músculos, pero como estos, necesita entrenamiento, desde estímulación hasta el descanso necesario. Sin descartar la alimentación.

Para captar información es necesario leer, uno de los estimulantes no invasivos más efectivos. Si lo combinamos con la repetición, con el ejercicio de memorizar, de asociar y transmitir, entonces podemos hablar de retención.

Esforzar la mente a memorizar información es el primer paso. La asociación es quizás el más importante. En este proceso es necesario separar nuestra mente de los pensamientos de zona de comodidad que llevan a concluir sin analizar, para llevarlos al punto de la memoria espacial. Me explico: la manzana de la marca Apple es difícil de olvidar porque en nuestras mentes esa fruta es verde o roja. Al ser blanca y con un pedazo mordido, nos saca de nuestro pensamiento de comodidad y nos da acceso al pensamiento espacial. Es recomendable que lo que queramos memorizar lo asociemos a elementos creativos.

El tercer paso es transmitir lo aprendido. Cuando enseñamos a otros lo que sabemos, aprendemos doble. Aquí viene la consolidación del aprendizaje. La retención habrá surgido a consecuencia de ese proceso, de esos tres pasos.

Entonces, concluimos varias cosas: Una, no existen fórmulas mágicas para mejorar la memoria. Se requiere esfuerzo y buenos patrones. Dos, con disciplina y creatividad el individuo puede mejorar su capacidad de captación. Finalmente, la retención resulta del entrenamiento.

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