Aurelio Mercado

Tribuna Invitada

Por Aurelio Mercado
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Memorial a nuestras playas

Algunos de los que visitan a Japón acuden a Hiroshima para ver el domo que quedó luego de la explosión de la bomba atómica el 6 de agosto de 1945.

Estas ruinas sirven como un memorial a la gente que murió como resultado de la bomba. Aunque mucho menos dramático, la infraestructura en ruinas en la “playa” de Córcega, en el pueblo de Rincón, abatida por el incansable mar, se debe de dejar como un memorial a la mediocridad, corrupción, e ignorancia, de nuestras agencias gubernamentales, en especial la Junta de Planificación, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, y la difunta ARPE.

Los visitantes podrán ver escombros de casas unifamiliares, hasta edificios de multipisos, en lo que una vez fue una bella playa de arena, todos inservibles y que ahora nadie se hace responsables de ellos, y allí quedarán para que el mar los pulverice, o los cubra, en varios siglos. Pero la playa ya está perdida para siempre.

Y esto no sucedió por falta de consejos de muchos profesionales, que le decíamos a las agencias, y al municipio, que no podían construir tan cerca de la orilla.

Pero la corrupción llegó al punto que, sin confesarse con nadie, entre los años 2000 a 2008 la Junta de Planificación dio permisos para la construcción dentro de los 20 metros de servidumbres que colindan con el deslinde de la Zona Marítimo-Terrestre (Reglamento de Planificación 4, año 2000, Sección 85.00, Sub-Sección 85.07) si el solar media menos de 100 metros perpendiculares a la costa.

Una década más tarde se están viendo las consecuencias con el mar amenazando con tumbar grandes edificaciones construidas dentro de las servidumbres, o ya las ha tumbado (con, o sin, la intervención de huracanes). Y las playas de arena al frente ya han desaparecido, o están inservibles. Que conste, hay más lugares en la isla con esa condena, siendo Montones, Isabela, otro linda playa con ese destino. En donde se minaron grandes dunas de arena, o se les construyó encima a las que no eliminaron. Y ahora Irma y Maria tumbaron muros de contención y dejaron escombros a lo largo de toda la playa. Pero ya de antemano, el incesante aumento en el nivel del mar estaba erosionando la base de las dunas, viéndose forzados los dueños a construir esos muros, comiéndose así parte de las dunas.

Ahora mismo, en pleno 2017, se debate en corte si se permitirá la construcción de una extensión al Hotel Marriot en el Balneario de Isla Verde, a pocos metros de la orilla. Aun con toda la nefasta experiencia que se ha tenido, como se puede ver a lo largo, y ancho, de la isla. Es dificilísimo de entender como el gobierno no aprende.

Si no se establece orden y control en la planificación, nuestras costas estarán destinadas a ser cementerio de escombros, como lo es ahora mismo el lugar donde sugiero que se deje tal y como está como memoria al desmadre en la planificación de nuestras costas.

Y hay que poner como directores de esas agencias personas que sepan que la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (Art. V, §19), dice: “Será política pública del Estado Libre Asociado la más eficaz conservación de sus recursos naturales, así como el mayor desarrollo y aprovechamiento de los mismos para el beneficio general de la comunidad...”. Algo que se ha olvidado hace décadas.

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