Carlos Dalmau Ramírez

Punto de vista

Por Carlos Dalmau Ramírez
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Mensaje desde el naufragio

A este gobernador le ha tocado la desdichada tarea de ofrecer un Mensaje de Situación, el tercero de su cuatrienio, sobre temas en los que él tiene poco poder de controlar o resolver.   Ningún gobernador puertorriqueño antes que él había estado en una posición tan precaria en el ejercicio del poder ejecutivo.   

Es así, en gran parte,  porque los recursos económicos que se necesitan para atender los problemas del país los controlan otros.  Están supeditados a las decisiones de la Junta de Supervisión Fiscal, al proceso judicial de quiebra bajo el Título 3 de la Ley Promesa, y a la política del gobierno del presidente Donald Trump en cuanto al desembolso de fondos federales para Puerto Rico.   Ninguna de estas cosas las controla el gobernador.

Sería injusto culpar a Ricardo Rosselló por el menguado poder de su posición.   El problema es que las cosas que sí pudo controlar y que debió gerenciar como gobernador, tampoco se le han dado bien.    

La lista de traspiés es larga y conocida.  La reciente salida de quienes fueron sus secretarios estrella, Julia Keleher, en Educación y Héctor Pesquera, en Seguridad, abona a la narrativa del fracaso.  Por más entusiasta que se muestre el gobernador, hay gran decepción dentro y fuera del Partido Nuevo Progresista, y el gobernador lo sabe. 

Esto explica por qué Ricardo Rosselló, el hombre del plan, de las métricas, de los resultados concretos, ahora se presenta como un político transmutado, como un vengador contra la desigualdad, al tiempo que ofrece como bandera unificadora del país la lucha por lograr la estadidad.   En el mensaje, ya no hay dónde encontrar el “plan” de un científico sino más bien un asopao’ de buenos deseos y estribillos a medio cocinar.  La agenda de Puerto Rico, luego de muchas palabras genéricas e inconexas, se reduce a un solo punto: la única solución es la estadidad.  

En su tercer Mensaje de Situación,  el gobernador nos recuerda al náufrago que anda perdido en una isla.  Consciente de que las cosas se han puesto muy feas, decide escribir un mensaje,  meterlo en una botella y arrojarlo al mar.   La veracidad del mensaje o la precisión de sus palabras no es lo importante para el naufrago.  Lo que le importa al naufrago es una sola cosa: que si alguien recibe el mensaje venga a rescatarlo. 

Así ha sido el tercer mensaje de situación del gobernador.  Un mensaje desde el naufragio.  En este caso, a pesar del aparente tono inclusivo, el destinatario del mensaje de Rosselló es el votante más leal del PNP.  Por eso al final, el llamado central del mensaje es “el ideal” de la estadidad.  Este singular elector es el único que, por ahora, está dispuesto a creerle al gobernador y mantener vivas las esperanzas de reelección.  Pero el gobernador sabe que eso no es suficiente.  Está por verse si el mensaje llega a otros votantes.   Solo el tiempo dirá si los puertorriqueños terminan creyéndole y se animan a salvar al gobernador en el 2020. 

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