Fernando Cabanillas

Tribuna Invitada

Por Fernando Cabanillas
💬 0

Mientras más bacterias, mayor salud

A pesar de haber escrito varias veces acerca de las cinco libras de bacterias que habitan en nuestro intestino, mejor conocidas como flora intestinal, les aseguro que no es porque padezco de coprofilia ni tengo un fetiche con la excreta. Es que, por más que trate, se me hace imposible ignorar este asunto, porque siguen apareciendo descubrimientos cada vez más asombrosos.

En solo un mes se han publicado cuatro artículos fundamentales relacionados con la flora intestinal. De hecho, en la revista Science han aparecido tres acerca de la relación de estas bacterias con el cáncer. Que una revista científica de su categoría publique tantos artículos acerca del mismo tema en tanto poco tiempo, no es puro accidente.

Comencemos por discutir el Alzheimer. 

Para mí, una de las sorpresas más grandes de este siglo ha sido el descubrimiento de la relación entre las bacterias que residen en el intestino y la función cerebral. Son muchas las teorías acerca de las causas del Alzheimer. Los estudios relacionados con este mal se han enfocado, como es natural, en el cerebro. A nadie se le había ocurrido que en el otro extremo del cuerpo podía residir una explicación. En un reciente artículo publicado en Scientific Reports, investigadores de la Universidad de Wisconsin dieron a conocer los resultados del estudio más abarcador y completo acerca de la relación de la flora intestinal con el Alzheimer. Analizaron la excreta de 25 sujetos enfermos y la compararon con la de 25 personas sanas.

En síntesis, lo que encontraron fue que la composición bacteriana del intestino de los pacientes con Alzheimer era muy diferente de la de los sujetos que no lo padecían. La flora intestinal de aquellos con Alzheimer era menos diversa, además de que ciertas bacterias eran más abundantes y otras menos. El asunto de la diversidad es un tema que se repite a través de las varias condiciones que se han asociado con la flora intestinal. Un mayor número de bacterias siempre ha sido un factor favorable en todos los estudios. La excreta de los pacientes de Alzheimer contenía menos bacterias del tipo Bifidobacterium, pero tenía más de otra cepa llamada Bacteroides. Esto nos lleva a la pregunta de que vino primero. ¿El cambio en la flora produjo el Alzheimer, o fue que este último causó el cambio en la flora?

La próxima pregunta es por fuerza la siguiente: ¿qué repercusiones pueden tener estos hallazgos en el manejo del Alzheimer? En este momento no sabemos si modificarle la flora intestinal a un paciente con este mal puede tener efectos favorables. Es muy probable que esta enfermedad comience muchos años antes del diagnóstico y que ya para el momento en que se declara el padecimiento, es muy tarde para actuar sobre la flora y pretender que el daño cerebral revierta. Sin embargo, quizás el estudio de la diversidad y composición de la flora intestinal en personas jóvenes pueda identificar sujetos propensos a desarrollar Alzheimer mucho antes del diagnóstico, cuando todavía hay oportunidad de actuar.

Pasemos ahora al tema del cáncer, donde la evidencia es más concluyente y abundante. Sabemos que el sistema inmune controla las infecciones y también es capaz de combatir el cáncer. Pero algunos tumores han aprendido a evadir nuestras defensas por medio de una proteína que producen que lleva el nombre de PD-1 y que frena nuestro sistema inmune. Las nuevas drogas de inmunoterapia, conocidas como inhibidores de PD-1, lo que hacen es que remueven este freno. No obstante, menos de la mitad de los pacientes en general responden a la inmunoterapia. ¿A qué se debe que algunos no respondan?

Mencioné en una de mis columnas los experimentos en animales que determinaron que ratones con ciertas bacterias en el intestino, y con una buena diversidad de la flora intestinal, responden mucho mejor a estas nuevas drogas de inmunoterapia. El problema es que los humanos no somos iguales a los ratones y, por tanto, no todo lo que funciona bien en animales nos funciona a nosotros. En el momento en que escribí esa columna no existían datos en humanos para corroborar esos hallazgos. Pero científicos de dos prestigiosas instituciones, el MD Anderson en Houston y el Instituto Gustav Roussy en Francia, llegaron a conclusiones similares mediante estudios independientes que incluyeron a 361 pacientes con cáncer: la flora intestinal humana es crítica para determinar la respuesta antitumoral a estas drogas.

El hallazgo más importante fue que mientras mayor la diversidad de la flora intestinal, mejor respondían los pacientes a la inmunoterapia. Además, lograron identificar una bacteria llamada A. muciniphila, que cuando estaba presente, mejoraba la respuesta a la inmunoterapia.

Luego se preguntaron qué pasaría si se les trasplantaban las heces fecales de humanos, tanto con resistencia como con sensibilidad a la inmunoterapia, a ratones criados libres de bacterias. Sorprendentemente, los ratones que recibieron heces fecales provenientes de pacientes resistentes a la inmunoterapia demostraron esa misma resistencia a la cura, mientras que los que recibieron heces de pacientes sensibles a la inmunoterapia, respondieron bien al tratamiento. Esto prueba que la relación entre la flora intestinal y la respuesta a la inmunoterapia no es mera casualidad.

Pero en mi opinión, el hallazgo más preocupante e incómodo fue la observación en el estudio de MD Anderson, de que los pacientes que estaban tomando antibióticos durante el tratamiento con inmunoterapia, no respondieron bien. La explicación lógica es que los antibióticos cambiaron la flora intestinal, ya sea reduciendo la diversidad o matando alguna de las bacterias favorables. Esto levanta una bandera roja que nos debe alertar acerca del uso indiscriminado de antibióticos, especialmente en pacientes que reciben estos tratamientos modernos.

Nadie tenga la impresión de que todas las bacterias intestinales son buenas. Otro estudio, esta vez proveniente de la Universidad de Harvard, identificó una relación estricta entre la presencia de la bacteria Fusobacterium nucleatum y el cáncer de colon. Estudios anteriores habían demostrado que esta bacteria juega un papel en la génesis del cáncer colorrectal en ratones. En el artículo de Harvard estudiaron especímenes de cáncer de colon proveniente de humanos, y encontraron que esta bacteria estaba presente no solo en la mayoría de esos tumores, sino también en las metástasis al hígado. La trama se torna más interesante cuando identifican que aquellos pacientes con una carga alta de esta bacteria sobrevivieron menos tiempo que los demás.

El clímax de esa historia acontece cuando los investigadores deciden estudiar si el cáncer de colon se puede tratar con antibióticos.  Con este propósito, le administraron un antibiótico llamado Metronidazol a ratones a los cuales se les trasplantaron células de cáncer de colon humano infectadas con Fusobacterium. Los investigadores observaron que los tumores se redujeron significativamente en tamaño comparado con ratones similares que no recibieron el antibiótico. El problema es que el uso de antibióticos puede ser perjudicial, porque no solo mata al Fusobacterium, sino que también cambia la composición de la flora intestinal. Quizás un tratamiento exclusivamente dirigido a Fusobacterium, que no elimine las bacterias buenas, podría ser todavía más eficaz.

Consistentemente, las investigaciones científicas han señalado que una pobre diversidad de la flora intestinal se asocia con muchas enfermedades que hasta hace poco no se sospechaba que podían estar ligadas a nuestro intestino. De igual forma, se ha encontrado que muchos padecimientos se asocian con la presencia o ausencia de algunas bacterias. ¿Será posible que en un futuro podamos tratar el cáncer de colon con algún antibiótico, y que hasta el Alzheimer se pueda prevenir con probióticos?  Esperemos una respuesta en un porvenir no muy remoto.

Otras columnas de Fernando Cabanillas

domingo, 19 de agosto de 2018

El engaño del láser intravenoso

El doctor Fernando Cabanillas declara que tomarles el pelo a enfermos con trastornos tan serios como el cáncer y la diabetes es un crimen imperdonable

💬Ver 0 comentarios