Abner Otero

Punto de vista

Por Abner Otero
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Miopes de un futuro pasado

La forma en la que nos hemos conducido como especie siempre invita a la reflexión de lo que se ha dicho y lo que se puede hacer. Como persona que usa espejuelos a causa de la miopía, conozco de primera mano lo que es no poder distinguir con la vista lo que se presenta a la distancia; eso incluye a la verdad, que se presenta en retirada. La verdad social que hoy nos mueve es el COVID-19 y sus implicaciones; las que en algunos casos, han propiciado una readaptación conceptual del modelo en que vivimos y la aceleración, en muchos casos, de un futuro que ha sido presentado en el pasado. 

Por paradójico que suene el título, no es menos cierto que a pesar de los avances tecnológicos que hemos desarrollado como especie, pareciera que el gobierno de Puerto Rico atraviesa el neolítico en dicha materia. Aun así, funcionarios de gobiernos pasados han anticipado estos presentes y han propuesto alternativas de futuros inconcebibles en su momentos y reales en estos. Hemos visto cómo las páginas de internet de servicios gubernamentales estaban desatendidas y de otro lado, cómo el modelo de gobierno centralizado ha sido torpe a la hora de implementar tecnologías que asistan en el manejo de la pandemia del COVID-19.  

El virus ha replanteado la forma en la que generamos economías familiares. Temas como el trabajo a distancia o desde el hogar han sido recurrentes a lo largo de los años. Se presentó como alternativa a las mujeres que no pueden conseguir cuido para sus hijos. De forma tal que, mientras se hacen cargo de estos en el hogar, no vean mermados sus ingresos ante la posibilidad de una renuncia o licencia sin sueldo. Hoy en día es una realidad que tanto el sector privado como el público adelantan esa visión de futuro para evitar el contagio del COVID-19, presentada en el pasado como medida de justicia social.

De igual manera, hemos visto cómo la pandemia le ha torcido el brazo al inmovilismo de las páginas de servicio del Estado. Desde hace mucho, se ha presentado que las páginas de internet del gobierno están obsoletas e inservibles en muchos casos. Por un lado, la situación social de hambre ha obligado a ADSEF a actualizar su página para solicitar el beneficio del PAN y crear un proceso paralelo para brindar los documentos requeridos para evaluación. 

De otro lado, los ciudadanos, al verse sin empleo, desataron una estampida de solicitudes de beneficio del desempleo a través del Estado. En cierta medida, el proceso fue torpe en todo momento durante la cuarentena, expuso lo arcaico del sistema y obligó al Departamento del Trabajo a readaptar el sistema para asistir a las miles de personas que se quedaron sin trabajo por el cierre temporal de las operaciones donde laboraban. Sin mencionar que el municipio de Bayamón tuvo que asumir un rol direccional en ese asunto, al dirigir una operación que asista al Departamento del Trabajo a tramitar las solicitudes de desempleo en dicho municipio. 

Lo que nos une al tópico de reconocer que la centralización de los procesos gubernamentales no conduce a eficiencias para la ciudadanía. Que son los municipios quienes han implementado estrategias efectivas para atender las crisis sociales que se han suscitado en este cuatrienio. Ubiquemos de ejemplo el rastreo de positivos, el llamado tracing. Fue el alcalde de Villalba quien, mediante colaboraciones, sentido de urgencia y compromiso social, creó el sistema más efectivo para rastrear los positivos a coronavirus en su municipio; y de igual manera, asistió a otros municipios en conocimiento técnico para que también implementen su tecnología para rastrear los casos positivos. Esto a raíz de que, en muchas ocasiones, cuando el Departamento de Salud notifica de un positivo en un municipio, ya los alcaldes estaban enterados y monitoreando dicho caso. 

Es lamentable que las crisis sociales y económicas sean los incentivos apropiados para que los entes gubernamentales se vuelquen hacia procesos más ágiles y eficientes para los puertorriqueños, cuando mentes brillantes del pasado han planteado soluciones de futuro en otra época. Que sea la pandemia la que inspire a los funcionarios a modernizar los servicios que ofrece el Estado es materia de reflexión sobre los lienzos en que líderes del pasado han trazado un país de futuro. El futuro nos mira ahora y queda de nosotros determinar si es una mirada nostálgica o de optimismo; apuesto a que tenemos la capacidad de hacer que esa mirada puertorriqueña nos mire con buenos ojos. 

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