Adrianne G. Tossas Cavalliery
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Mi querido cepillo de dientes

Por más que quieran guardarse los recuerdos de la infancia, nadie conservaría sus viejos cepillos de dientes. Sin embargo, la naturaleza los guarda por usted, ya que todos los cepillos usados en su vida se encuentran en algún lugar sin degradarse. Tampoco se reciclan, por el difícil procesamiento de sus piezas hechas con polipropileno o polietileno.

Mientras hace 100 años habría un problema de salud pública por falta de acceso a higiene bucal, hoy día el problema se ha transformado en la acumulación de cepillos de dientes usados. Se estima que cada persona que alcance la expectativa de vida de 80 años botará 300 cepillos, si sigue las recomendaciones de la Asociación Dental Americana de cambiarlo cada tres o cuatro meses. Solo en Estados Unidos, esto representa el descarte de mil millones de cepillos anualmente, o 23 mil millones cuando se extrapola a la población mundial.

Estos objetos, junto al resto de la basura plástica, inevitablemente llegan hasta los ecosistemas. Expuestos al sol y al agua en los océanos, se fraccionan en microplásticos que pasan a las cadenas alimentarias. Su huella ecológica se relaciona al calentamiento global, pues su fabricación a base de derivados del petróleo produce emisiones de dióxido de carbono.

Los movimientos ambientales que buscan reducir la dependencia del plástico en nuestro diario vivir sugieren el uso de cepillos de dientes con mangos hechos de bambú. Estas plantas, de la familia de las yerbas, crecen rápidamente y sin necesidad de pesticidas ni fertilizantes. Esta alternativa orgánica es un gran avance para promover la sostenibilidad. Y aunque las cerdas siguen fabricándose con nilón, luego de remover esta parte, el cepillo puede compostarse o biodegradarse.

Tenemos que movernos a buscar soluciones para las situaciones ambientales complejas que hemos ido creando durante décadas. Usar cepillos de bambú y productos de higiene bucal ecoamigables son cambios simples a los que podemos adaptarnos si queremos seguir viviendo en este planeta, y con dientes sanos.

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