Wanda Sangiovanni

Punto de Vista

Por Wanda Sangiovanni
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Mis ojos ante la pandemia

La relación entre la transmisión del nuevo coronavirus y los ojos es complicada. Existen casos reportados de COVID-19 por contacto aerosol con la conjuntiva. Además, las personas pueden dispersar la enfermedad a través de la lágrima, contagiarse tocando una superficie donde las lágrimas con el virus están presentes o al tocarse los ojos. 

Sin embargo, hay muchas maneras de proteger los ojos del COVID-19. Los usuarios de lentes de contacto, por ejemplo, deben descartarlos y optar por el uso de espejuelos por un tiempo. Usar espejuelos reduce el impulso de tocar los ojos, algo que ocurre más cuando usamos los lentes de contacto. 

Usar espejuelos, además, añade una barrera de protección ante la presencia del aerosol del virus de personas infectadas. Por eso, evite tocar sus ojos a toda costa. Utilice pañuelos de papel y descártelos inmediatamente. Además, proceda a lavar sus manos con agua tibia y jabón por 20 segundos.

Ante la pandemia se están tratando de identificar tratamientos adecuados, pero es importante que los mismos no expongan a condiciones como una retinopatía con pérdida visual irreversible, que se ha vinculado a un fármaco citado hace poco por ciertas fuentes como posible opción de tratamiento.

Ante la pandemia, lo importante es la máxima protección de los ojos y la oportuna revisión por un profesional de la salud visual, quienes por medio de pruebas como la tomografía de coherencia óptica, electroretinografías o autofluorescencia del ojo pueden detectar si hay toxicidad en la retina, aun si usted no presenta síntomas visuales. 

Es importante tener en en cuenta que incluso medicamentos mencionados como opciones para combatir el nuevo virus, administrado correctamente puede causar pérdida de visión. Sin embargo, los factores de riesgo para toxicidad son obesidad, enfermedad renal o hepatica, enfermedad macular o estatura baja.

El antiviral experimental citado como de posible uso ante los casos emergentes, ha sido usado con éxito en estudios de investigación contra el virus del ébola. Sobre el mismo, investigadores encontraron que sobrevivientes sufrían de uveitis, una inflamación seria y peligrosa del ojo que puede resultar en ceguera ya que el virus puede sobrevivir en el ojo años después de la infección.

En Asia, se han documentado casos de recuperación de COVID-19 con el uso del antiviral experimental, pero en Estados Unidos para su uso la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) requiere estudios clínicos, aún para medicamentos que ya son usados con otros fines. Así la agencia federal asegura su eficacia ante el acelerado proceso de búsqueda de un tratamiento efectivo y de una vacuna contra el COVID-19. 


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