Antonio Quiñones Calderón

Tribuna Invitada

Por Antonio Quiñones Calderón
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Mucha cáscara y pocas nueces

A las 2:39 de la tarde terminó el espectáculo montado por la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz para anunciar su aspiración a la gobernación por el Partido Popular Democrático. A las 2:40 comenzó el resquebrajamiento del partido, al que su nueva y autoproclamada portaestandarte no vaciló en describir como una formación política “aferrada al pasado”. Un partido, dijo ella, al que se propone rescatar y “recomponer” desde su óptica separatista y autócrata. 

Desde esa perspectiva, el tan promovido “sermón de la montaña” de la alcaldesa pasó instantánea e irremediablemente a un plano secundario en la lucha que le aguarda al PPD. Partido, además, del que ella reclamó –en un discurso propio de los años 1940– colocar más énfasis en la Libertad de su viejo eslogan que en el Pan y la Tierra. Allí cerca suyo estaba Oscar López Rivera, seguramente guerrero indispensable en su “recomposición” del popularismo.

Vaciado el Jardín Botánico, se le llenó el cuarto de agua al PPD. 

El discurso de la alcaldesa fue precedido por una muy articulada estrategia propagandista, en la que no faltó la manipulación desde sus oficinas de la alcaldía hacia el interior del partido, lanzando la bola de humo de una supuesta candidatura suya a la comisaría residente, que incluso convirtió en tonto útil a uno sus ahora rivales por la candidatura máxima, el alcalde de Comerío Josean Santiago. Por lo demás, el discurso fue una perorata de mucha cáscara y pocas nueces. Precisamente la misma frase que pronunció ella, casi al final, para describir el tenor de la discusión política de nuestros días.

Lo que faltó al sermón de la alcaldesa fue sustancia –que se requiere, de todo líder, pero mucho más de quien pretenda dirigir un pueblo; mucho más que “ser mujer de pantalones bien puestos” como identificó su trayectoria política. Específicamente, cuáles fueron las principales y grandiosas y noveles ideas que identificó para merecer el voto –que tantas veces pidió durante su mensaje, acompañada de la súplica: “no me dejen sola”– para gobernar. ¡Albricias! Auditar la deuda pública, eliminar la Junta de Supervisión Fiscal y proteger las pensiones de los jubilados. ¿Cómo no se le había ocurrido antes a político alguno abogar por eso? Lo que no dijo la alcaldesa es si, de llegar a La Fortaleza, extendería a todo Puerto Rico la insigne obra que ha realizado en San Juan.

La alcaldesa de San Juan, de reconocida estirpe protagónica y devota de la estrategia publicitaria –incluyendo sus acostumbrados mensajes subliminales – compareció toda vestida de luto a ofrecer su sermón en Caguas. ¿Algún mensaje subliminal para el PPD, partido del que dijo que “ganar las elecciones se ha convertido en más importante que para qué ganar las elecciones”?

¿Habrá sido el de ayer el último paso de la alcaldesa de San Juan en la lucha cara a 2020 por candidaturas dentro –o fuera– del Partido Popular?

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