Xiomara Feliberty Casiano.
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Muros en el interior

En la escuela donde enseño el 100% de los estudiantes son inmigrantes recién llegados al noreste de Massachusetts. En las pasadas semanas realizamos una simulación del protocolo de las Naciones Unidas. Es el segundo año que lo hacemos y ya no sorprende la típica pregunta de por qué el país de la Miss no está incluido en la representación internacional. Bueno, así las cosas y las tazas rotas, como diría algún sabio amigo, sin ánimos de conformismo, “ni modo, tenemos que tomar postura”.

La serie de preguntas que detuvo mi performance acelerado y escrutiñador, perfeccionista de maestra (sí, así somos), antes de comenzar la actividad, fue de una estudiante hacia su homóloga centroamericana. —¿Te llevaron a comprar las zapatillas? ¿Pudiste ir al mall? Allí no cobran taxes.

La compañera tenía una mirada desnuda, incómoda ante el interrogatorio. Ese día podían vestir ropa semiformal para representar a las naciones asignadas. Muchos simplemente llevaron sus uniformes. La estudiante, curiosa, respondió por la compañera luego de la evasión de miradas. “Es que no se atreven, no tienen papeles”.

¿De qué mall hablan? pregunté. Sabía a qué centro comercial se referían, no tenía dudas de que me hablaban de un mall en New Hampshire. Sin embargo, no entendía por qué una le comentaba a la otra que no se “atrevió” o “atreven”, en plural, ir a un mall en el estado del norte. Al parecer, según me cuentan las niñas, los guatemaltecos, salvadoreños y mexicanos han reducido sus salidas fuera de la ciudad. Muchos se quedan en casa los fines de semana. Han escogido vivir sin exponerse a un encuentro cercano con Inmigración. ICE se ha convertido en una especie de espectro al que temen nombrar.

Los niños viven con temor y no hablamos de cruzar la frontera hacia Canadá sino de recorrer una autopista donde ni siquiera se paga peaje. Como inmigrantes, hasta los niños reconocen que se cierran sus espacios y se limitan sus desplazamientos. Las ciudades santuario ya no apelan a la protección cuando alrededor de los niños se conjuran murallas.

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