José Román Abreu

Tribuna Invitada

Por José Román Abreu
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Museo en tributo a José Luis González

Al abrir las puertas del Museo José Luis González Coiscou, honramos la memoria y perpetuamos la ilustre obra literaria de este insigne escritor, periodista, poeta e historiador. Con sus novelas, cuentos, ensayos y periodismo nos legó un gran tesoro para mirarnos por dentro en nuestra esencia puertorriqueña. A esta reflexión de conciencia, de lo que somos y cómo lo expresamos día a día, podemos llamar identidad nacional.

Majestuosamente, nuestro escritor alude a este tema en su cuento “La noche que volvimos a ser gente”. Relata que al estar alejado de nuestra patria, es cuando añoramos y valorizamos nuestra afirmación, nuestra identidad y nuestras raíces, lo que verdaderamente tiene sentido para cada pueblo o nación. Hoy más que nunca debemos pensar en Puerto Rico. Enfrentar la realidad que vivimos, y trazar juntos la ruta que nos conduzca a un piso superior a los cuatro pisos que define José L. González en “El país de cuatro pisos”.

Las tormentas Irma y María desnudaron la vulnerabilidad de nuestro entorno físico. Pero revelaron la fortaleza, bravura y capacidad de nuestra gente para sobreponerse y reconstruir lo que material y espiritualmente se perdió para seguir adelante. La dictadura impuesta desde el Congreso con la Junta de Control Fiscal, ha constituido el golpe de gracia para la realidad política y económica que hemos conocido y en la que se ha desarrollado el país por 67 años. Nuestro compueblano nos hablaba de la formación del cuarto piso de nuestra realidad nacional a partir de la fundación del Estado Libre Asociado en 1952.

La plena consciencia de la realidad que vivimos: una profunda crisis económica, una austeridad fiscal nunca antes experimentada, la desatención de los servicios públicos esenciales, y un proyecto de modelo económico en el que prevalece el interés del capital sobre el bienestar de la gente, nos obliga a buscar nuevas vías de organizar nuestras vidas para garantizar la continuidad de nuestro desarrollo y el bienestar futuro.

Estoy convencido, hoy más que nunca, de que como lo fue en el pasado, la reconstrucción del país, la validación de nuestros valores, y el desarrollo político y económico de Puerto Rico, partirá de lo que a nivel municipal podamos edificar. La transformación que demanda Puerto Rico en esta particular coyuntura histórica tiene que partir de los cambios que ocurran en tu persona, en los valores que norman tu vida de familia, en el conjunto de tu quehacer en tu comunidad, en la estructura municipal que sirve a los intereses de tu pueblo. Y, desde ahí, a la proyección nacional.

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