Pedro R. Ortiz S.

Punto de vista

Por Pedro R. Ortiz S.
💬 0

Necesitamos el ingenio de Puerto Rico

La región suroeste, con miles y miles de seres humanos directamente afectados por los destrozos -desde casas hasta negocios, escuelas y monumentos- nos mostró a todos un espejo terrible de la situación de deterioro físico en la que está la patria. 

El desastre de los sistemas de energía eléctrica y acueductos hizo a todo el país parte viva de ese sufrimiento, por no contar con la experiencia que hemos tenido en pueblos tan distantes del epicentro como nuestro querido Comerío, donde un derrumbe nos ha quitado una de las principales vías de acceso y donde temblaron los hogares de muchos, especialmente en los cerros.

En una reunión parroquial en que discutíamos la fiesta de la comunidad para terminar la temporada de Navidad, pensé que tal vez lo mejor y más respetuoso era suspenderla. Sin embargo, los feligreses me dieron una lección.

Me explicaron que era todo lo contrario. No sólo no quisieron suspender la fiesta, sino que lo que propusieron fue convertirla en un maratón para recoger suministros para luego llevarlos de forma urgente a la región suroeste, para ayudar en el socorro de las víctimas. La fe de mi pueblo siempre me resulta en una maestra. ¡Eso es santificar las fiestas!

Así que el domingo próximo, todos los de la región que quieran acercarse a Comerío con algo para las víctimas del terremoto, vengan, vengan a este llamado desde la esperanza.

Pero hay más. En la reunión, donde no faltaron las lágrimas, compartimos no sólo los temores de que estemos empezando otra experiencia socialmente traumática como la del huracán María, sino que muchos expresaron también el temor por sus casas y por los hogares de tantos que no resistirían el embate de un terremoto.

Eso me lleva a hacer un segundo llamado, con la urgencia que sale del corazón.

En Puerto Rico mucha gente nuestra vive en casas colgadas de los cerros. En la zona urbana de Comerío tenemos varias comunidades aglomeradas en las cuestas que bordean el centro del pueblo. Son muchos los pueblos de Puerto Rico que tienen condiciones similares. ¿Cómo atendemos ese problema?

Por favor, no me digan que la solución es destrozar las comunidades, sacar a la gente y mandarlas -con sus comunidades desarticuladas- a edificios de vivienda pública, a estantes donde se archivan los pobres para que no molesten. Todos sabemos las consecuencias devastadoras sociales que eso tiene.

No es eso lo que hace falta. Necesitamos reclutar el ingenio del país. Quisiera tener cómo decirle a los jóvenes arquitectos e ingenieros que Puerto Rico necesita el concurso urgente de las mentes para encontrar soluciones prácticas que permitan que tengamos comunidades más resilientes. Sé que hace falta justicia social, pero también es necesario buscar soluciones prácticas para reforzar las casas, para mejorar las condiciones de seguridad de los hogares de nuestra gente pobre. Ese es el llamado que hago.

Los terremotos y el dolor social, los dos, vienen de muy profundo, uno de las entrañas de la tierra y el otro de las entrañas de la historia. Pero la fe y la esperanza vienen de más profundo y pueden llegar más lejos.


Otras columnas de Pedro R. Ortiz S.

💬Ver 0 comentarios